2015: ¿Un año más?
Una aparente y simple
pregunta
¿Que nos espera en el
2015? Es una aparente
y simple pregunta hecha con cierto aire de ironía por un docente de un Centro
de Educación Básica Alternativa –CEBA-. El ambiente es de confianza, entre colegas, en una reunión extracurricular de fin de 2014.
La
ironía de la pregunta puede ser explicada como paliativo frecuentemente
utilizado como respuesta frente al clima de desconfianza, alimentada durante
muchos años contra directores y docentes, con el despropósito de:
-
Responsabilizar
a dichos directores y docentes el 100 %
de los magros resultados de la enseñanza para no hacerse responsables de los
fracasos de las políticas educativas de los gobiernos, constatadas por los
informes PISA de la UNESCO.
-
Seguir
con el “logrerismo” de moda, gastando los dineros públicos en “innovaciones” parciales y temporales, sin
visión de totalidad ni trascendencia, distante del contexto económico y social, en suma, cultural
de los estudiantes; con parches que consolidan en vez de transformar el criticado
modelo escolar vigente.
Lo cierto es
que durante décadas, por decir lo menos, la
política oculta igual que el currículo
oculto, solo tiene el interés puesto en la mantención de la cultura escolar
tradicional y, con ella, ya sea por convicción o por conveniencia se dirige el dinero
de todos al sostenimiento de las élites políticas y burocráticas, grupos
editoriales, promotores de negocios escolares, etc.
En el marco
de una clara tendencia histórica de descuido de las escuelas públicas y de
fomento de la privatización y el lucro, paradójicamente se insiste en el
argumento nada sincero de auspiciar una educación de calidad e inclusiva, “a
futuro”, con textos de primera fila orientados a servir de rediles de la actuación
docente.
Es con esa práctica
política que se involucra y somete a directores y docentes. Por tal motivo, las
normas no logran, por deseo implícito, alinear el proceso pedagógico a los intereses de un cambio real que mejore las
condiciones de vida de estudiantes y de la sociedad, sin exclusiones y desde el
presente, soslayando la desigualdades mediante criterios de gestión técnico pedagógica y prioridades
excluyentes de alto contenido discriminador, en un entorno de tragicomedias
políticas de las élites.
No
es intención de este artículo de refrescar la memoria de las innovaciones de
los últimos gobiernos, pero podemos mencionar algunas: Bachillerato, Proyecto
Huascarán, PRONAMA, Colegios Emblemáticos, Colegio Mayor y ahora Colegios de
Alto Rendimiento, etc.
La
tendencia de pasajeras innovaciones, principalmente, han servido y servirán para
publicitar, con dinero fácil, los “logros” en la mejora de la calidad y, de
este modo, demostrar el “alto” nivel de gestión, ocultando los desatinos de políticos
ocasionales que muchas veces ceden el poder a una porción de la burocracia adocenada
que, con malas artes, defiende puestos y privilegios y que, en términos de una
educación situada en la realidad que debe ser regenerada, anda por las nubes.
Ahora,
en la coyuntura nacional, luego de haber sentido un pesado e incómodo aire por
temor a los cambios en el primer tramo de la anterior gestión ministerial, los líderes
políticos oficialistas y de oposición, así como, líderes de gremios económicos
y de opinión de la mayoría de la prensa tienen, en la educación, uno de los
poquísimos puntos en los que se han puesto de acuerdo con mayor emoción que con
razón.
El
actual ministro del ramo, posiblemente sin proponérselo, se ve obligado por las
circunstancias a cargar sobre sus hombros la herencia de una educación que
demanda a gritos transformaciones reales en un ambiente democrático, que en vez
de ilotas de la Grecia antigua, debe contar con estudiantes, docentes y
directores que participen, decidan y actúen de modo comprometido y
emancipatorio en los procesos regenerativos de la educación.
Es
verdad que el ministro ha tenido y tiene la ventaja de tener a su favor a los grupos
de poder, hasta el momento, haga lo que haga. Estos grupos, sin rodeos y como consigna,
difunden éxitos por anticipado, aunque no explican en qué consiste dicha mejora
en un ambiente en el cual por costumbre se ofrece y se logra lo mismo de
siempre, solo con diferencia de matices y porcentajes estadísticos mínimos.
Los responsables de la
EBA no responden preguntas porque no dialogan
Tampoco
se explica en particular, en qué consiste la mejora de la Educación Básica Alternativa,
EBA, que en el papel es una modalidad equivalente a la EBR, pero que en
realidad resulta ser la patita fea e invisible del sistema educativo peruano.
En
efecto, la EBA ha venido manteniendo una burocracia nacional con un enfoque desfocado que en parte permite
explicar porque su actual cobertura de atención es de menos del uno por ciento de
la población excluida de la educación y de la sociedad; y, porque se tiene una
baja calidad educativa que somete a este ínfimo porcentaje de estudiantes a un
currículo tradicional que los trata como niños, como almacenes de información
de conocimientos disciplinares, sin valorar ni tener en cuenta que son personas
con importantes experiencias de vida en las que cumplen múltiples roles y que,
como todos, desean salir de su actual condición, con sus propias fuerzas, desde el presente y no desde
el futuro.
De
vuelta a la pregunta inicial del docente de la EBA y en un ambiente de frágil consenso
político de las esferas de poder solo respecto a la educación, más limeño que
nacional, uno de los docentes de la reunión intenta responder a la pregunta
hecha. Opina con cuidado, tratando en lo posible de ser asertivo para no ser visto
como el aguafiestas tradicional de las políticas gubernamentales; pero directo y
claro, sin uso del acostumbrado lenguaje melifluo, y dice:
Todo será básicamente lo
mismo. Veo que al ministro le festejan méritos que posiblemente tenga, pero el
problema de la educación, como se ve después de un año, no se resolverá por su
presencia y su tendencia política. Eso no es suficiente. El que haya
particularidades en cada gestión ministerial no asegura que los cambios sean
importantes.
Por ejemplo, he leído la
directiva del año y se proponen algunas cosas que siempre se repiten pero que no
se llevan a la práctica, como las prioridades del año que tiene como primer
punto la mejora de la calidad del aprendizaje. Más importa la infraestructura,
lo que se ve, sin tener en cuenta los cuestionamientos que se hicieron por el
dinero utilizado en la construcción de los colegios emblemáticos”.
La referencia de la EBA
en la directiva anual es una yapa de lo que se dice en función de la EBR. De
modo específico, solo presenta el mismo cuadro de horas que tienen todas las
directivas anuales y la ratificación o mantención de las áreas curriculares
para ser tratadas de modo clásico.
En
efecto, la directiva tiene de modo específico únicamente la ya vieja versión organizacional
reducida del cuadro de horas y la ratificación del Diseño Curricular Básico
Nacional –DCBN- producido en 2009 cuando aún no existía la tendencia en el Perú
de gestionar el proceso pedagógico utilizando las rutas de aprendizaje y los
mapas de progreso que ya venían utilizando en Chile y Colombia, países que se
han convertido en principales referentes solo en el aspecto curricular[1], pero no en la totalidad
de la reforma educativa que se está trabajando en Chile para potenciar la
escuela pública y evitar el lucro de la educación en armonía a la condición de
la educación como un derecho humano.
Es
que los objetivos, disposiciones generales y específicas contenidas en la
directiva del año 2015 están referidas fundamentalmente a la EBR o a al paradigma
pedagógico que sigue impulsándose, esta vez basado en “vivenciar” el
aprendizaje de conocimientos disciplinares, pero igualmente desarticulados y
descontextualizados de nuestras múltiples realidades culturales.
Con
este mismo paradigma y sin necesidad de modernizar los planteamientos
curriculares mediante las rutas de aprendizaje y los mapas de progreso como en
la EBR es lógico que se mantenga un diseño curricular cuestionado silenciosamente
por los docentes de los CEBA y que la gran mayoría no aplica, aun cuando en
ocasiones y al respecto se escuche un testimonio como el siguiente: Acuartelar a los alumnos y entre cuatro
paredes darles y darles conocimientos.
Y cuando voy a la UGEL en busca de respuesta me dicen que tengo que cumplir con
las horas”[2]
Por
el contrario, se quiere consolidar su uso mediante textos antiguos producidos
por el programa PAEBA[3] para lo cual montarán la
capacitación docente haciendo que la herramienta o instrumento o recurso sea
más importante que el sujeto, pues este se convierte en un simple aplicador de
página a página , cuyo margen de actuación estrecha es una aplicación absoluta
y equivocada de los reflejos condicionados que estudió en su tiempo Iván Pavlov
y que han servido de base en la construcción del paradigma conductista, cuyo auge se produjo
en la primera mitad del siglo pasado.
Las
teorías pedagógicas socio-críticas y otras reconocen el valor de las potencialidades
humanas en el acto de aprender significativamente y con autonomía de sus
experiencias y en su propio contexto, pero eso no es importante para la
concepción curricular vigente en la EBA.
A
pesar que en el 2012 se intentó, en atención a las características de la
población que atiende, desarrollar un currículo que se inicia en la experiencia
vital de los estudiantes, en las cuales se identifican problemas, se aprenden
contenidos curriculares y extracurriculares de manera significativa y
pertinente y se culmina en la aplicación de lo aprendido mediante la solución de
los problemas vitales de los estudiantes.
Dicha
experiencia trunca de aprender a partir de situaciones de vida de los
estudiantes situados en realidades concretas[4] implicaba su participación
en las decisiones del proceso pedagógico y de su aprendizaje autónomo y solidario
mediante círculos de aprendizaje, así como también una genuina valoración los
llamados conocimientos universales al ser seleccionados, articulados y
utilizados de manera adecuada en la solución de los problemas de la vida.
Por
eso las normas del año 2015 no hacen más que repetir lo mismo de siempre, como
una expresión viva del centralismo político administrativo colonial de la
educación y de la concentración del poder en pocas personas, en desmedro de la
centralidad del estudiante, la autonomía de estudiantes, docentes, directores y
CEBA como una comunidad que aprende y vincula el desarrollo humano con el
desarrollo local en todos los aspectos de la vida.
El
papel aguanta todo en la directiva 2015, pero la práctica contradice el
discurso fácil e ilusorio que reitera el manido mensaje:
“Para el año 2015 se
han previsto diversas intervenciones que se ampliarán paulatinamente hasta
alcanzar la universalización: Cobertura con calidad para Educación Inicial,
Soporte Pedagógico para Educación Primaria, Jornada Escolar Completa para el
Nivel Secundaria, Fortalecimiento de la Educación Física y el Deporte Escolar,
Enseñanza del Idioma Inglés, Acompañamiento Pedagógico en ámbitos rurales y
bilingües y Colegios de Alto Rendimiento”
“Garantizar el logro de
los aprendizajes y una formación integral de calidad de los estudiantes,
propiciando una convivencia sana, segura, inclusiva y acogedora.”
“Los aprendizajes son
el foco de atención del sistema educativo, (por lo tanto) se dota a las escuelas
de material educativo de calidad, con pertinencia a la diversidad funcional,
cultural y lingüística, enfatizando la inclusión e igualdad de oportunidades
para que las y los estudiantes desarrollen el máximo de su potencial.”
El
mismo camino de parches iguales pero de diferentes “marcas” de gestión. En
nombre de la democracia, la tendencia privatizadora y la meritocracia en los
que pocos van por ascensor y la mayoría por escalera; las focalizaciones “geo referenciales”
como les gusta decir, las prioridades a puchos, siguen su avance civilizatorio
dejando una estela de ilusión que como carnada es cogida solo por peces
distraídos y hambrientos.
Debemos ampliar la pregunta
La
solución de los problemas de la EBA, por cierto, es una cuestión de voluntad
más que de presupuesto. Nada asegura que la DIGEBA haya incrementado su
presupuesto en 30 millones de nuevos soles y celebrado como un “logro”, sin
tener en cuenta la calidad de su uso en aplicación de una directiva que
estimula más la enseñanza que el aprendizaje.
Sin
duda, las actuales autoridades del MINEDU son los primeros que tienen la
palabra al respecto por su responsabilidad en crear las condiciones favorables
para el mejoramiento de la calidad educativa.
Ojalá
puedan dar respuesta a los actores directos del aprendizaje, porque es posible
que la mayoría de los docentes de esta modalidad educativa se haga la misma
pregunta en su fuero interno, motivado por preocupaciones tanto individuales como
sociales.
En
el terreno de los CEBA sería saludable que los docentes construyéndose como
educadores alternativos, con políticas o sin ellas, con normas adecuadas o sin
ellas, se pregunten que se puede hacer en el 2015 para mejorar la educación, con autonomía, aprovechando
sus valiosas experiencias y sensibilidades.
Tengamos
en cuenta a alumnos, que siendo personas con responsabilidades familiares,
laborales y comunitarias, necesitan aprender de sus propias experiencias de
vida para superar los problemas que
obstaculizan su desarrollo, de lo contrario seguirán manteniéndose en la
exclusión y en el campo de las desigualdades,
por obra y gracia de lo que hoy estudian y de la forma con la cual estudian.
Enero 2015
[1] Existen diversos comentarios de
peruanos en Educarchile como consecuencia de una natural indagación, como el
siguiente: “Soy de Perú y reconozco los valiosos aportes que hace los pedagogos
de Chile”, del 5 de febrero 2013
[2]
Testimonio de
docente de la EBA recogido en HAGAMOS EDUCACIÓN ALTERNATIVA: Estudio de la
situación pedagógica y normativa de docentes de Educación Básica Alternativa de
Lima y Ayacucho, Manuel Martínez, Manuel
Cárdenas y Benjamín Alcarraz, 2014, página 68
[3]
El Programa de
Alfabetización y Educación Básica Alternativa, siguiendo una propuesta auspiciada
en convenio por el gobierno español en varios países de Latinoamérica, aplicó
una experiencia focalizada en Lima durante la década pasada en la que se
utilizaron textos que han sido “actualizados” e impresos para ser usados en el
presente año.
[4] Experiencia promovida
en el 2012, mediante orientaciones de programación curricular en la EBA, con
participación de CEBA voluntarios, pero que fue suspendida a los pocos meses
por la DIGEBA