14 de agosto de 2014


Realidades por regenerar

En medio de las acostumbradas celebraciones de fiestas patrias en calles y plazas, es posible que la mayoría de peruanos estuvieran con ánimos de festejar todo aquello que contribuya a fortalecer las ilusiones y el amor propio en el país.

Una minoría, sin embargo, se encargó de acentuar el ya acentuado y cotidiano ruido político, obligando a ver y escuchar por radio y televisión las alteradas críticas y las temerosas defensas del mensaje presidencial.

Realidad nacional modificada  

De este modo se tuvo, una vez más, la oportunidad ver la sociopatías del poder que, por encima de todo, muestra la intención de obtener ganancias personales y grupales y de preparar el camino para las cercanas elecciones, haciendo de la realidad una realidad modificada por intereses particulares.

Esta forma ruidosa de hacer política en el Perú, por políticos y periodistas -con honrosas excepciones-, nos hizo recordar de malas maneras lo extraño, absurdo y fantástico de la realidad modificada por idénticas sociopatías, narradas de  buena manera y con humor, por los grandes escritores del realismo mágico de la  literatura, sobre algunas la realidades históricas latinoamericanas .

En nuestro caso, la realidad modificada, acomodada o simulada producto de ideologías fundamentalistas supuestamente renovadas, es resultado de la vieja defensa de un statu quo de grandes brechas sociales, que muestra divergencias aparentes en cuestiones dedicadas a cambiar un poco para no cambiar nada.

El mismo ministro de economía se ha dado el tiempo de ir a los medios del cuarto poder para calmar las aguas y explicar que el grueso de las ideas puestas en debate son compartidas, tanto por el oficialismo, como por la oposición.

Las ideas compartidas, que están encarnadas en las conductas de la mayoría de políticos y periodistas actuales, se dirigen a asegurar las inversiones privadas como motores de la inclusión y el desarrollo social, ocultando que en la práctica es de interés -del silencioso poder económico- priorizar un crecimiento económico a costa del desarrollo de la mayoría de la población peruana.

No cabe duda de lo necesario que es el crecimiento económico, siempre y cuando este satisfaga las expectativas nacionales de un desarrollo armónico construido desde el presente, que también beneficie a los que han sido excluidos secularmente. 

Sin embargo, más allá de los discursos, el "crecimiento para la inclusión" se hace para fomentar la ilusión de alcanzar el desarrollo de modo automático. ¿Se acuerdan del chorreo o de “necesitamos las grandes inversiones porque generan empleo”?

En discrepancia se puede decir, como Bunge[1], que es un error costoso no impulsar el desarrollo simultáneo de los diversos aspectos vinculados con la vida de las personas, porque se sacrifica todo en favor del crecimiento independiente de la economía.

Por eso, el desarrollo supeditado al crecimiento económico independiente, llamado también economicismo, resulta ser una versión engañosa del viejo refrán  hoy por mí, mañana por ti.

En realidad, un mañana social, que incluya a todos los peruanos, es un horizonte no previsto o negado por los poderes fácticos que auspician un modelo de vida orientado a satisfacer las demandas de solo una parte pequeña de la población llamada clase alta o sectores A, B y, por uso y abuso, solo como efecto colateral a las llamadas clases media o C y baja o D, E.

A la clase media se le brinda la ilusión del exitismo y meritocratismo de la movilidad social, con un menor costo, previa evaluación a la que no se someten los evaluadores.

A la clase baja, se le muestra estadísticas que intentan demostrar la superación de la pobreza con un ingreso adicional de cien soles y, al mismo tiempo, se informa al pais de lo riesgoso que sería para la caja fiscal el aumento del mal llamado sueldo mínimo vital, porque no existe presupuesto para demasiados trabajadores y, además, porque con tanto trabajador informal en el país, los trabajadores formales son privilegiados.

Además afirman, que no es conveniente inflar el presupuesto de los programas sociales, poniendo como excusa el asistencialismo y el populismo indeseables que forma parte de la práctica de los partidos tradicionales, aun cuando el estímulo a las inversiones que propician tiene grandes dosis de regalismo, en un país de forados del tesoro público y de aumentos de sueldos a la burocracia dorada.

Con este discurso se deja libre al mercado, sin mayores regulaciones o controles, en la búsqueda de consumidores compulsivos y, de otro lado, se deja presa a la inclusión social, e implícitamente al desarrollo social, mediante regulaciones basadas en prioridades y focalizaciones excluyentes.

Es que se tiene mayor preocupación por instalar los candados del statu quo y, a regañadientes, atender a puchos las débiles demandas de la población, desde un aparato de estado cautivo, centralista y patriarcal.

Por eso se discute muy poco sobre el plan de conversión productiva. ¿Para qué? Si los suelos, bosques, mares y ríos permiten producciones abundantes y empleo, sin necesidad de pensar  en las ilusiones de industrialización y producción de manufactura nacional como parte de la construcción de un nuevo tejido de la economía, en el que participen activamente los excluidos, desde lo local.

Igualmente sucede con el incremento del presupuesto de la educación y de cómo invertir útilmente, sin peculados y ampliaciones de las fronteras de la creciente privatización en perjuicio de la educación pública y del derecho de todos a una educación de calidad y no ser tratados como clientes.

Realidad educativa modificada

En el escenario político descrito, el anunciado aumento del presupuesto del sector educación, siendo importante, no es suficiente, más aun, cuando no es posible asegurar el buen uso del dinero de todos -como suele decirse- porque tenemos, según el ministro de economía, una carencia de gestión adecuada del aparato de estado en todos sus niveles.

Es cierto, el burocratismo generado por la naturaleza intrínseca del Estado, resulta ser uno de los obstáculos que hace del discurso una promesa y de los hechos una realidad modificada o simulada mediante estadísticas que asumen lo que hace la burocracia como si fueran prácticas exitosas y, en consecuencia, se utiliza el dinero de todos en celebraciones del día del logro.

Es sabido que muchos pequeños grupos de interés propio viven de la administración del Estado en una situación de comodidad, comprometidos con ellos mismos y, por ello, solo se dedican a hacer cirugías estéticas menores a normas ancianas y a utilizar técnicas importadas y de moda para mantenerse en los puestos, con pegamento.

A esto se suma la existencia de grupos corruptos, integrados por personas de alta escolaridad, que pasan por todos los gobiernos burlando fácilmente todas las barreras de control con estándares internacionales.[2]

En estas condiciones los planteamientos curriculares del siglo pasado, hasta el momento, no logran ser regenerados en beneficio de los estudiantes y del país debido a la intención, siempre presente, de introducir nombres nuevos en el hecho educativo sin cambiar la esencia de la cultura escolar predominante.

En el caso de la Educación Básica Alternativa la realidad es modificada por una oferta que no responde a la demanda al tratar impertinentemente a estudiantes, que en la vida cotidiana trabajan y tienen responsabilidades familiares y comunitarias, como si fueran niños EBR.

Al confundir a la EBA como EBR la intención es remediar el atraso escolar y, absurdamente en la práctica, al tratar de recuperar el tiempo perdido, se tiene como punto de partida de la acción educativa al pesado y complicado currículo nacional –DCBN- y como punto de llegada el rendimiento individual en la asimilación de los contenidos disciplinares del currículo, contradiciendo muchos de los planteamientos de la “Otra Educación, Marco curricular de la construcción de la EBA”, introducidos solo en algunos aspectos de forma deficiente y de modo desarticulado.

El proceso pedagógico representa una oferta educativa pobre para estudiantes de sectores populares, porque se insiste en una educación básica como si tratara de estudiantes de la EBR, sin tener en cuenta el bagaje de experiencias, saberes y múltiples roles de sus estudiantes en la vida cotidiana.

Al respecto cabe recordar el papel fundamental que cumplieron los trabajadores de la de la economía informal, en el período de la hiperinflación, cuando la economía formal decayó al extremo que por sobrevivencia muchas empresas medianas y pequeñas formales pusieron un pie en las calles para vender sus productos.[3]

En función de esta concepción estándar de la educación básica, la EBA mantiene una gradualidad cerrada y rígida porque responde a la lógica de los contenidos disciplinares y hace del proceso pedagógico una simulada versión de la primaria y secundaria, dirigida fundamentalmente, a la educación superior, sin entradas y salidas abiertas y flexibles adecuadas a las característica de los estudiantes de la EBA.

El currículo tiene un número elefantiásico de 819 competencias, denominadas aprendizajes a lograr, sin contar las que corresponden a la formación técnica, a ofrecer por pocos CEBA, teniendo en cuenta el listado de competencias establecidas en el Catálogo Nacional de Títulos y Certificaciones.

Esta fantástica brecha curricular frente a la demanda educativa genera otras brechas como la que existe entre la enseñanza asistencialista predominante y el aprendizaje pasivo de conocimientos y no de competencias; así como, entre la teoría y la práctica, entre los conocimientos formales y los conocimientos de la vida cotidiana, etcétera.

La relación docente-alumnos es en gran parte de carácter presencial, en aulas donde priman los dictados de clases generadas por las costumbres y normas anuales cuyo corazón es un cuadro de horas de áreas curriculares independientes y desalineadas del mundo real, que fomenta un proceso pedagógico basado en el trabajo individual de docentes para el trabajo individual de los estudiantes.

En el mundo de las fantasías las normas actuales prevén tres formas de programación, una de las cuales aparentemente tiene como punto de partida temático la realidad de los estudiantes y, las otras dos, al currículo; sin embargo, las tres formas de programación en esencia son las mismas, basadas en el asistencialismo pedagógico de un currículo donador que mantiene a los estudiantes en una realidad modificada, fuera de sus vidas.

El rígido pensamiento de escuela nocturna tradicional, en el marco del actual intento del MINEDU por realizar cambios curriculares, se mantiene en la concepción de los materiales educativos, “elaborados” recientemente para su distribución nacional, a partir de una llamada “actualización” de los materiales educativos del PAEBA, que fue una fugaz experiencia perdida, en convenio con el gobierno español, realizada en algunos focos pequeños de Lima, hace una década.

El Programa Nacional de Alfabetización, luego del criticado periodo del PRONAMA, fue convertido en un programa regional dirigido al VRAEM y, actualmente está suspendido, por lo que la gestión actual tendrá que dar explicaciones.

De este modo, las grandes brechas sociales se expresan también en brechas educativas en una modalidad educativa que hasta ahora no despega porque, entre otras razones, su estructura y funcionamiento mantiene y reproduce el centralismo atávico colonial y el verticalismo, propios de un burocratismo alejado de la realidad, que no cumple con la ley de educación vigente que establece la autonomía de los CEBA, así como de todas las instituciones educativas.

El funcionamiento basado en una práctica de gestión contraria al diálogo, de no construcción de consenso, de no participación en las decisiones ha creado brechas entre la DIGEBA y los CEBA, entre los sueldos de los funcionarios y los docentes, entre 100 autoridades-especialistas nacionales y más de 200 mil directores, educadores y estudiantes locales.

Toda esta realidad modificada por sus características absurdas propias del poder existente se ha implementado por la falta de resistencia organizada de gran parte de los educadores de la EBA, aun cuando un buen porcentaje de ellos bregan por hacer de su trabajo un quehacer digno para ellos y los estudiantes.

Lo que corresponde en estas situaciones es realizar un proceso de regeneración de estas realidades desde el corazón de los CEBA, implementando un proceso pedagógico reivindicatorio, de naturaleza liberadora y con visión de futuro que dé respuesta a lo absurdo y fantástico de la realidad modificada.

MM, 3 agosto 2014




[1] BUNGE, Mario. Ciencia y desarrollo, 1989, Siglo XXI

[2] “Un 60 % de los casos que debe afrontar el Estado por delitos de corrupción están relacionados a uso de dinero público por parte de funcionarios que, estando encargados de administrarlos, se apropian de ellos o los desvían a terceros; y, a la disposición de dinero público para la adquisición de bienes o servicios que, por parte de funcionarios encargados de ellos, conciertan previamente con determinado proveedor”. Publicado en el artículo El Espiral de la Corrupción en el Perú, de Julio Arvizu, en Argumentos, Revista de análisis y crítica del Instituto de Estudios Peruanos, IEP.


[3] En  El otro sendero, de Hernando de Soto  y otros se hace referencia es este fenómeno social del último gobierno del siglo pasado.