25 de octubre de 2015
Podemos Ser Más -PPT-
Con motivo de la realización del Congreso Macro Regional, en Arequipa, aludido en el último post, presenté una propuesta de proceso pedagógico situado en la realidad de los estudiantes jóvenes y adultos de los Centros de Educación Básica Alternativa CEBA. Teniendo en cuenta que ellos forman parte de la población excluida, sus aprendizajes deben tener como punto de partida sus situaciones de vida familiar, laboral y comunitaria, con el propósito de transformarlas por acción directa de ellos mismos, con autonomía y cooperación solidaria, en una praxis que se debe producir en espacios y tiempos abiertos y flexibles, tratando los temas de estudio sin el aislamiento de los contenidos curriculares y no curriculares y vinculando el desarrollo personal con el desarrollo de la sociedad, desde lo local
8 de octubre de 2015
PODEMOS SER MÁS
En
Arequipa se realizó el Congreso Pedagógico Macro Regional «CEBA, innovaciones
pedagógicas en el aula», los días 18 y19 de Setiembre del 2015, por iniciativa
de la red de Centros de Educación Básica Alternativa –CEBA- de Cerro Alegre, de
dicha ciudad.
El
evento estuvo organizado por el director Gabriel Velaquico del CEBA Guillermo
Mercado Barroso, la directora Telmi Cáceres Quaquira del CEBA Manuel González
Prada, el director Fernando Castro Cargas del CEBA Ludwing Van Beethoven, el
Decano Alberto Ojeda Valencia del Colegio de Profesores de la Región Arequipa,
la docente Angela Huaquipaco Zegarra del IE Alto Selva Alegre y el exdirector
Edgar Alarcón Aranda del IE José María Arguedas.
Los
participantes felicitaron a los organizadores porque el congreso superó las
expectativas, tanto en número y como en
el posicionamiento de los participantes frente a la necesidad de actuar para
mejorar a la Educación Básica Alternativa.
Respondieron
a la convocatoria educadores de las regiones de sur: Arequipa, Cusco, Puno,
Moquegua y Tacna; pero además, fuera de
lo previsto y demostrando interés de movilizarse desde los CEBA, participaron
educadores de Cajamarca, Huánuco, Lambayeque y Lima.
Es
de destacar que el plato fuerte del evento fueron los talleres simultáneos que
permitieron es escuchar la voz de los educadores mediante el intercambio de
experiencias con libertad de opinión. En ese propicio ambiente se pudieron
generar nuevos compromisos para la acción conjunta y hacer visible los
múltiples liderazgos de los participantes.
En
este evento participaron en calidad de ponentes un representante de la DEBA y
algunos destacados especialistas en la materia que expusieron temas de interés ineludibles
en los intentos de mejorar la calidad educativa y las condiciones
educacionales.
Tuve
la oportunidad de asistir por invitación de los organizadores, a los cuales
agradezco, para presentar mi propuesta de trabajo en aula que denominé "Podemos Ser Más", considerando
que las “innovaciones en el aula” implican cambios de paradigmas curriculares,
pues no se trata solo de una innovación del modelo escolar currículo-centrista,
sino de partir de realidades concretas que afectan positiva o negativamente a
los estudiantes.
Dos
conceptos básicos tratan de encarnarse en esta propuesta: Proceso y Encuentro.
El
proceso, además de asumir la gradualidad del aprendizaje, implica la superación
del activismo de las “clases” llamadas
formales, que separan contenidos disciplinares y de los temas, unos de otros dentro de
la misma disciplina. En una nueva perspectiva se debería crear vínculos para el
tratamiento globalizado de los contenidos interdisciplinarios, unidos por
vivencias de la realidad concreta de los estudiantes, en vez de ejes
transversales abstractos y estandarizados tanto en su diseño nacional como en su
perspectiva de exitismo individualizante.
El
encuentro, implica asumir el proceso educativo como parte del proceso social y,
por consiguiente, se hace necesario que el aprendizaje individual sea sostenido
socialmente, situando el aprendizaje en realidades concretas locales y creando
las condiciones para que la comunidad local o territorial, cada vez más amplia,
participe en una perspectiva de una comunidad educadora.
“Podemos
Ser Más” es una invitación a repensar:
El
significado de proceso pedagógico
La
programación de actividades educativas, considerando como puntos de partida las
experiencias y saberes de los
estudiantes adquiridos en sus diferentes situaciones y espacios de vida
La
“negociación democrática” entre educadores y estudiantes o entre la oferta y
demanda educativa
La
inserción de la programación como parte del proceso de aprendizaje
La
organización del trabajo en equipo como fuente de construcción de los sujetos
educativos: docente-docente, docente-estudiantes, estudiante-estudiante y de
estos, a su vez, con otros actores de las organizaciones de la comunidad
El
aprendizaje activo mediante metodologías vivenciales en la indagación de
problemas y las actividades de aprendizaje curricular y no curricular.
La
materialización de un concepto ampliado de aula entendido este como diversos
espacios, abiertos o cerrados, con instalaciones o sin ellas, que pertenecen a
los CEBA o a las diversas instituciones
y organizaciones de la comunidad local.
La
construcción progresiva de proyectos de vida que den sentido a los proyectos de
aprendizaje.
La
autoevaluación de procesos y resultados del aprendizaje, como mecanismo de retroalimentación del proceso y de aprender a aprender, etc.
Saludo
a los educadores del congreso realizado y los invito a reflexionar la semilla
que han plantado para salir del estado de cosas en la que nos encontramos con
una educación autodenominada formal, pero que es informal por donde se la mire y,
por lo tanto, que requiere la construcción de una nueva formalidad basada en un
mayor rigor epistemológico al calor de la vida de los estudiantes y de su
contexto.
Manuel
Martínez Mendoza
Pachacámac,
Setiembre 2015
Imágenes
Google:
thewalkingnews.com
semanadelemprendedor,gob.mx
20 de julio de 2015
Desatar el poder que ata
Los discursos
oficiales, más por costumbre que por convicción, suelen afirmar que el
aprendizaje es el centro y razón de ser del quehacer educativo. Sin embargo, en
los hechos, la organización económica-política-social se expresa
tecnocráticamente en normas y prácticas educativas que, en general, contradicen
el discurso produciendo resultados insatisfactorios.
La poca importancia que
se brinda al aprendizaje es producto de la importancia que se otorga al poder
centralizado en pocos y de la poca importancia que se brinda a los estudiantes
y sus desarrollos.
En esas condiciones no
basta declarar las preocupaciones que se tiene, mientras se hace mucho más por
mantener la escasa valoración de los estudiantes mediante la imposición de una
ruta de vida escolar estándar, sin considerar sus necesidades, intereses y
expectativas personales y sociales.
Por supuesto que es
este es un asunto derivado de las relaciones de poder que no solo aqueja al
Perú y Latinoamérica. Es un persistente problema
globalizado por el cual Philippe Perrenoud, opina que:
Aunque uno se preocupe
de la «formación del espíritu», prevalece la idea de que basta con tener una
relación intensa y fundamental con los saberes y los textos. (…) la escuela
nunca ha pretendido querer otra cosa (…) porque las rutinas didácticas y
pedagógicas, las divisiones disciplinarias, la segmentación de los cursos, el
peso de la evaluación y de la selección, las restricciones de la organización
escolar, la necesidad de hacer del trabajo del profesor y del alumno una rutina
han conducido a pedagogías y didácticas que, a veces, casi no contribuyen a
crear competencias, o solamente a crear aquellas necesarias para pasar los
exámenes...[1]
La práctica pedagógica,
del Perú dependiente, no está dirigida al desarrollo integral de los
estudiantes porque en la mayoría de casos se concentra en una rígida enseñanza
de la información de conocimientos disciplinares; y, porque le interesa muy
poco el ejercicio pleno de los derechos que tienen como personas y como
miembros activos de la sociedad. Todo está prescrito para moldear ciudadanos y
estudiantes estándares. Es el dominio de la oferta sobre la demanda educativa.
En consecuencia, los
niveles de logros del aprendizaje siempre caminan muy por debajo de las
expectativas nacionales. Las condiciones creadas por el sistema educativo en
las instituciones educativas no facilitan el poder aprender.
Todo intento de
innovación parcial o sesgada, por más interesante que parezca, solo ha servido
para sortear los obstáculos de los momentos políticos pero no para superarlos
históricamente.
Cualquier proceso de
reforma significativa es visto con sospecha. El sistema tradicional al advertir
sus riesgos produce anticuerpos y reajusta las políticas educativas, bajo el
pobre argumento de recuperar el tiempo perdido. Así sucedió con la reforma
educativa del 72, con las reformas escolares últimas y seguirá sucediendo si el
quehacer político no cambia por nuestra propia acción ciudadana.
Por esto es
indispensable liberarse de las ilusiones ajenas y reconocer que las
limitaciones del sistema educativo forman parte de una sociedad basada en el
elitismo y la exclusión social que camina de tumbo en tumbo.
El modelo escolar
guarda correspondencia con el modelo ideo-político-económico, lo cual explica
por qué se aspira a lograr una educación dirigida a construir una modernidad al
servicio del mercado y, en consecuencia, socialmente excluyente.
Esta es,
lamentablemente, una modernidad edificada por una cultura que ha encarnado una
herencia colonial que se expresa en el paternalismo del estado, el centralismo
político administrativo, en la concentración del poder en pocas manos, en una
gran cantidad de gente al margen de las decisiones y en las escalas más bajas
de las brechas sociales.
Como señalan diversos
estudiosos la colonización ha calado tan hondo que la cultura predominante
todavía sigue existiendo en nuestras cabezas como si fuésemos una colonia, pero
que paradójicamente padecemos del movimiento pendular entre el actuar unas
veces como colonizadores y otras como colonizados, según nuestra ubicación en
las diversas esferas de relaciones de poder.
Al respecto, de una
reciente lectura he recogido un párrafo de Damián Pachón Soto:
A los americanos les fue borrada su cultura y de
esta manera fueron colonizados intelectualmente. El colonialismo intelectual
enseña a despreciar lo propio y crea, como correlato, el fetichismo del
colonizador y su cultura. Esto es lo que las teorías decoloniales llaman
colonialidad del saber, la que aún pervive, por ejemplo, en la creencia de que
la única filosofía es la europea.”[2]
De acuerdo, la
naturaleza del currículo centrismo es generado por una cultura colonial del
saber al basar la enseñanza en los contenidos preestablecidos y prescritos de
las asignaturas. Conviene sí aclarar que los contenidos disciplinares en vez de
rechazo merecen ser mejor tratados, de modo significativo, si nos preocupamos
en utilizarlos integrados en el aprendizaje situado en realidades concretas de
los estudiantes.
Más aun cuando en la
actualidad la vieja colonización es refrescada por nuevas colonizaciones, a los
cuales se ha referido el Papa Francisco en su discurso realizado en Bolivia,
con motivo del encuentro de movimientos sociales que él auspició en Roma.
En efecto, la
colonización bajo la forma de ayudas militares, de “lucha” contra el
narcotráfico y la corrupción, así como, de globalización de la información a
través de medios de información interesada alienta la conservación del contexto
económico-político-social para conservar la cultura escolar actual.
Por eso es que hasta
ahora vivimos tiempos en los cuales, contra viento y marea, tenemos que
reconocer que la educación no es un espacio de vida neutro; por el contrario, es
uno de los espacios en el que se manifiestan relaciones de poder en condiciones de desigualdad, a manera de
reflejo y retroalimentación de lo que sucede en el conjunto de la sociedad.
La educación es un
territorio en disputa en una sociedad en disputa entre los que definen las
políticas y los que se resisten a ella de manera consciente. Desde hace años,
con distintas posiciones ideológicas, los teóricos del poder nos han venido
informando de sus importantes reflexiones acerca de la antigua costumbre de asumir
que los poderes políticos y económicos le son propios a élites que, de manera
transitoria o duradera, se turnan para hacerse cargo de las instituciones del
Estado.
Por esta razón las
actuales relaciones de poder expresan los prejuicios dirigidos a no reconocer a
plenitud el valor de la condición humana y los derechos de todas las personas.
Para esta mirada
conservadora el poder es ajeno a la gente común debido a que se considera que
esta no tiene la capacidad de comprender los amplios y profundos argumentos
políticos y económicos, así como los específicos argumentos
técnico-educacionales, por lo que solo se le asigna la posibilidad de acatar
normas inadecuadas de modo pasivo.
Las élites
política-económicas tienen en sus manos las megas trayectorias de la sociedad
en su conjunto y, en nuestro caso, la élite de funcionarios de la educación
tiene el encargo de conservar y alimentar el modelo escolar vigente en el marco
establecido por las trayectorias del modelo económico predominante. No es
casual que al poder establecido le convenga tener como ministro de educación a
un economista antes que a un educador.
Pero también sabemos
que el poder que ata no existe solo. Uno de los teóricos del poder es Foucault
que señala la existencia en la sociedad de múltiples y abundantes relaciones de poder que se apoyan o cuestionan unas a otras en la
dinámica social. Los educadores y estudiantes somos parte de las relaciones en
las que por un lado se encuentra el
poder que ata y por otro lado el poder maniatado.
Para desplegar el Poder
de Aprender los educadores y estudiantes tenemos que desatar el poder que ata
el aprendizaje y la enseñanza, el valor de la unidad de las ciencias y
humanidades, las experiencias y saberes propios, el desarrollo personal y
ciudadano en base a la acción integral, pertinente y sostenible a partir del
ejercicio de la autonomía y solidaridad, etcétera.
Manuel Medardo Martínez
Mendoza
Pachacamac, Julio 2015
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[1] PERRENOUD, Philippe, Construir
competencias desde la escuela, J.C.Sáez Editor, reimpreso en Santiago de Chile,
2008, por Comunicaciones y Ediciones Noreste Ltda.
[2] Escrito en “Las
teorías decoloniales de América Latina”,
de Le Monde diplomatique, Edición Colombia de Junio 2015
6 de julio de 2015
Muchas felicidades por el Día del Maestro
A toda la colectividad
de maestros peruanos, mujeres y varones, luchadores por la dignidad del
quehacer educativo y ciudadano; unidos por la responsabilidad de educar estudiantes
con el objetivo de lograr que ellos mismos gobiernen su educación y sus vidas, liberados
de una enseñanza que reduce el aprendizaje a la “apropiación” de información de
las asignaturas.
Julio 6 de 2015
31 de marzo de 2015
El currículo cae por gravedad y no atina
Los
estudiantes y educadores, por lo menos de palabra, son los actores más
importantes de la acción pedagógica escolar y no escolar. Juntos constituyen el
núcleo, la esencia, el sujeto educativo de primer nivel.
Valorar
en los hechos esta condición es suficiente fundamento para cualquier intento de
construcción de la igualdad de trato y de oportunidades en una educación que debería
ser reivindicada sin postergación.
Las
colectividades conscientes de sus derechos y del sentido de justicia social, y
de la educación como potencial medio de cambio, son las llamadas a
materializar el mejoramiento de la calidad educativa en función del
mejoramiento de las condiciones de vida y del desarrollo personal y social,
sobre todo de las poblaciones marginadas y vulneradas.
En
ese esfuerzo deben participar con mayor razón los integrantes de modalidades
educativas, en particular la denominada Educación Básica Alternativa –EBA-, sin
embargo, el nivel nacional de gestión de esta modalidad, en la práctica, no valora
a los educadores y a estudiantes jóvenes y adultos, al otorgar mayor
importancia a una débil e informal oferta educativa que considera a los
educadores como simples vendedores y a los educandos jóvenes y adultos como
simples consumidores.
Esta
situación de debilidad crónica, de carácter estructural en el sistema
educativo, es producto de la existencia del currículo-centrismo que expresa,
entre otros, dos grandes y antiguos problemas que es necesario resolver: Estos son:
1). Una cultura educativa que se alimenta del centralismo político
administrativo que concentra las decisiones; y, 2) Una concepción y práctica
curricular cognitivo-academizante, no alineada ni ubicada en realidades
concretas de los estudiantes y sus entornos más cercanos, en los cuales
interactúan.
Cae de las nubes a
tierra…
Efectivamente,
el primero de estos problemas está dado por la predominancia de un currículo
que, llegado a Lima, es adaptado para luego caer a tierra como si fuera una
manzana que, sin demanda objetiva de la naturaleza, sigue el camino previsto
por la ley de la gravedad formulada por Newton.
El
centralismo se mantiene vivo desde la colonia, mediante un sistema educativo
preocupado inadecuadamente de la unidad nacional utilizando su rol “rector” y
despreocupado irresponsablemente de los jóvenes y adultos que estudian para
atender mejor sus responsabilidades familiares, laborales y comunitarias
locales, con diferentes objetivos al que tienen los estudiantes de la educación
básica regular.
Así,
lo que podríamos llamar “unidad pedagógica” de la EBA, ignora la fragmentación
social, las necesidades y derechos de la gente, la realidad monda y lironda, y,
por el contrario, expresa la desconfianza real o imaginada que tiene el
burocratismo nacional frente a lo que hacen y puedan hacer los actores
educativos principales en instituciones educativas que deberían ser autónomas.
De
modo consciente o no consciente, el centralismo burocrático quiere mantener el poder
no democrático, mediante un “control” que evite una práctica educativa que ponga
en riesgo los parámetros establecidos por las actuales concepciones de educabilidad,
empleabilidad, gobernabilidad y otras “bilidades” imposibles de atender con la
concepción curricular existente y, en consecuencia, orientadas a mantener las
costumbres predominantes en los asuntos económicos y políticos nacionales.
Incluso
las limitaciones propias de un modelo pedagógico currículo-centrista han
llevado a deificar el texto como la principal fuente de información de
contenidos y única pauta metodológica, pasando por encima de los educadores, de
estudiantes y de la existencia de múltiples y vastas fuentes de información y
metodologías contemporáneas.
De
esta manera evitan movilizaciones autonómicas y alternativas que promuevan una
educación liberadora orientada a remediar la deuda social que tiene la
educación frente a las poblaciones que el sistema educativo ha mantenido
secularmente fuera de sus excluyentes prioridades, ya sea por falta de ganas o por carencia
de una gestión local con enfoque territorial, sobre todo en los espacios
periféricos, con “ausencia de estado”.
…sin puntería
El
segundo problema es que el currículo-centrismo, considera que el proceso
pedagógico se debe iniciar y acabar trasmitiendo contenidos aislados, de
asignaturas aisladas, que no toman en cuenta la vida cotidiana y concreta de los
estudiantes, de modo significativo y pertinente, como exige el mejoramiento de la
calidad educativa.
Este
currículo, en los últimos tiempos, ha pretendido sin mayores éxitos, instalar
de manera confusa y reducida, una práctica de resolución de problemas, muchas
veces centrada en estudios de casos “transversales”, generales y homogeneizadores,
solo en problemas matemáticos “típicos” y en el marco de un absolutista “DEBE SER” general que margina al “ES” particular de los estudiantes y sus contextos
más cercanos.
En
realidad, este enfoque expropia la condición de actores a los educadores y
estudiantes y, en consecuencia, los convierte en objetos de una “herramienta”.
El currículo-centrismo se agota a sí mismo, mirándose el ombligo y pierde de
vista la realidad en la cual debe ser aplicada de modo concreto, postergando el
desarrollo de la democracia hacia un futuro que nunca llega. La bala cae lejos.
No atina.
Esta
es la enseñanza cognitivista y abstracta que se realiza durante las llamadas
“horas pedagógicas” nocturnas de 45 minutos en aula y que los educadores se ven
obligados a cumplir pasivamente, por costumbre o por normativa.
En
consecuencia, un currículo nacional que cae por gravedad y que tiene en las
áreas curriculares su inicio y fin, explica en parte el porqué de la persistente
crisis en la educación de jóvenes y adultos a pesar de la existencia creciente de
voces y experiencias alternativas.
Construcción colectiva
de soluciones
El
desafío pendiente para resolver el centralismo y ensimismamiento curricular es
ir más allá de los discursos oficiales y semioficiales, así como también de
todas las parafernalias de la práctica propia y ajena, con el firme propósito
de regenerar la educación teniendo a educandos y educadores en la primera fila
de las trasformaciones que sean necesarias.
¿Y
a quien le corresponde reconocer y valorar a los estudiantes y docentes como
actores principales de la acción pedagógica y, en consecuencia, actuar para
superar que el currículo caiga por gravedad y que no sea inicio y fin del
quehacer educativo?
De
acuerdo a lo acostumbrado, la primera responsabilidad establecida en la
gobernabilidad que conocemos se encuentra en los niveles de gobierno
nacional, que se encargan de elaborar
las políticas y normas de la educación de cara a los actuales modelos de
desarrollo que se tiene en el país, impulsados por los poderes fácticos.
Pero,
considerando las limitaciones del estatus quo del “rol rector” que promueve el
currículo centrismo, sería bueno imaginarse otras diferentes posibilidades de
transformación, pensando con suficiente empatía en la gente y en su educación,
en términos de satisfacer realmente el derecho de una educación para todos a lo
largo de toda la vida.
Una
posibilidad inevitable es pensar en nosotros mismos, como el colectivo que
impulse la transformación, considerando el actual estado de cosas que ocasionan
los gobiernos con sus desgobiernos.
Efectivamente,
los educadores y educandos de procesos pedagógicos formales e informales,
podemos hacernos cargo de establecer un horizonte claro de transformaciones y
de gestionar el aprendizaje por consenso y ejercicio democrático.[1]
En
esa perspectiva, la construcción de una identidad social de estudiantes y
educadores, como hacedores de los procesos pedagógicos regenerados, nos lleva a
pensar que es posible pensar y actuar de otra manera.
La
ruta puede comenzar por la tarea de insertar en la gestión del proceso
pedagógico, por voluntad propia, los interdependientes subprocesos de planificación,
organización, ejecución y evaluación del acompañamiento a los estudiantes en su
aprendizaje.
Se
trata de construir, en interacción con los estudiantes, un nuevo liderazgo
pedagógico que facilite el cambio cultural de los estudiantes y educadores como
resultado de los aprendizajes auto-gestionados, solidariamente.
Igualmente,
los estudiantes organizados en círculos de aprendizaje, pueden aprender a planificar,
organizar, ejecutar y evaluar sus actividades a partir de sus múltiples situaciones
de vida familiar, laboral y comunal.
Desde
estas situaciones de vida propia, los estudiantes acompañados por educadores
pueden construir nuevas situaciones de aprendizaje en las se establezca una trayectoria
de problema-solución en cada situación de vida, con un enfoque epistemológico y
territorial de práctica-teoría- practica.
Estos
aprendizajes deben alimentar la construcción de proyectos de vida individual y
social ciudadana en el que se utilicen, con mayor acierto y en función de la
necesidad de resolver los problemas, los contenidos de las asignaturas u otros,
de modo integrado.
Teniendo
en cuenta que la resistencia al cambio es pan de cada día y para dar un paso es
necesario buscar fundamentos foráneos, podemos considerar que políticos y
funcionarios de Finlandia en “diferentes grupos de trabajo creados
específicamente para repensar la educación (han llegado a la conclusión que) hay que acabar con las asignaturas” (…) “Nada
de matemáticas, física, historia o literatura. Si se aprueba el nuevo plan de estudios, los jóvenes y niños
tendrán que estudiar 'temas', ‘situaciones’ o ‘eventos’. Por ejemplo,
una materia podría ser la Unión Europea, y en ella se tendrían que hablar de
economía, de historia, o de política, pero
en vez de ser temas estancos, se relacionarían los unos con los otros.”[2]
Igualmente, según un reciente reporte de la agencia
EFE, la orden de los Jesuitas en España,
realizando un viraje importante de sus tradiciones ha decidido eliminar las
asignaturas, exámenes y horarios de los colegios regentados por ellos, en la
necesidad de cambiar y experimentar formas más adecuadas que valoren la
centralidad de los estudiantes en su aprendizaje.
Pero, sin necesidad de ir lejos, sería conveniente
que las valiosas experiencias
alternativas de educación de jóvenes y adultos en el Perú, se rescaten como parte
de un movimiento pedagógico que organice situaciones de aprendizaje generadas
por situaciones de vida real y concreta de los estudiantes, en el entendido que
los proyectos de aprendizaje deben alimentar proyectos de vida de jóvenes y
adultos, y no al revés como en el caso del currículo-centrismo.
Sin embargo, es
conveniente señalar que la insistente propuesta que durante años venimos
alimentando está orientada a lograr que el aprendizaje se inicie en experiencias vitales concretas de los estudiantes, aprendiendo a identificar los
múltiples problemas que obstaculizan su desarrollo y, en ejercicio
del aprendizaje continuo e integrado, prosigan aprendiendo con el propósito de mejorar
sus desempeños en la vida cotidiana, con
miras a solucionar los problemas individual y socialmente, teniendo como
soporte el acompañamiento de los educadores, y la acción organizada local, en
una ruta de cambios decididas por ellos mismos.
Manuel M. Martínez
Mendoza
Marzo 2015
Imágenes de Google y del
diario La República
[1]
La ética
dialógica propuesta por integrantes de la Escuela de Frankfurt, principalmente
por Habermas y Apel, nos induce a pensar que la persona moral es aquella que
asume normas formuladas como resultado del diálogo y del consenso. En tal
virtud, la salida a los problemas se debe realizar mediante el uso de
estrategias de diálogo y de construcción social.
30 de enero de 2015
2015: ¿Un año más?
Una aparente y simple
pregunta
¿Que nos espera en el
2015? Es una aparente
y simple pregunta hecha con cierto aire de ironía por un docente de un Centro
de Educación Básica Alternativa –CEBA-. El ambiente es de confianza, entre colegas, en una reunión extracurricular de fin de 2014.
La
ironía de la pregunta puede ser explicada como paliativo frecuentemente
utilizado como respuesta frente al clima de desconfianza, alimentada durante
muchos años contra directores y docentes, con el despropósito de:
-
Responsabilizar
a dichos directores y docentes el 100 %
de los magros resultados de la enseñanza para no hacerse responsables de los
fracasos de las políticas educativas de los gobiernos, constatadas por los
informes PISA de la UNESCO.
-
Seguir
con el “logrerismo” de moda, gastando los dineros públicos en “innovaciones” parciales y temporales, sin
visión de totalidad ni trascendencia, distante del contexto económico y social, en suma, cultural
de los estudiantes; con parches que consolidan en vez de transformar el criticado
modelo escolar vigente.
Lo cierto es
que durante décadas, por decir lo menos, la
política oculta igual que el currículo
oculto, solo tiene el interés puesto en la mantención de la cultura escolar
tradicional y, con ella, ya sea por convicción o por conveniencia se dirige el dinero
de todos al sostenimiento de las élites políticas y burocráticas, grupos
editoriales, promotores de negocios escolares, etc.
En el marco
de una clara tendencia histórica de descuido de las escuelas públicas y de
fomento de la privatización y el lucro, paradójicamente se insiste en el
argumento nada sincero de auspiciar una educación de calidad e inclusiva, “a
futuro”, con textos de primera fila orientados a servir de rediles de la actuación
docente.
Es con esa práctica
política que se involucra y somete a directores y docentes. Por tal motivo, las
normas no logran, por deseo implícito, alinear el proceso pedagógico a los intereses de un cambio real que mejore las
condiciones de vida de estudiantes y de la sociedad, sin exclusiones y desde el
presente, soslayando la desigualdades mediante criterios de gestión técnico pedagógica y prioridades
excluyentes de alto contenido discriminador, en un entorno de tragicomedias
políticas de las élites.
No
es intención de este artículo de refrescar la memoria de las innovaciones de
los últimos gobiernos, pero podemos mencionar algunas: Bachillerato, Proyecto
Huascarán, PRONAMA, Colegios Emblemáticos, Colegio Mayor y ahora Colegios de
Alto Rendimiento, etc.
La
tendencia de pasajeras innovaciones, principalmente, han servido y servirán para
publicitar, con dinero fácil, los “logros” en la mejora de la calidad y, de
este modo, demostrar el “alto” nivel de gestión, ocultando los desatinos de políticos
ocasionales que muchas veces ceden el poder a una porción de la burocracia adocenada
que, con malas artes, defiende puestos y privilegios y que, en términos de una
educación situada en la realidad que debe ser regenerada, anda por las nubes.
Ahora,
en la coyuntura nacional, luego de haber sentido un pesado e incómodo aire por
temor a los cambios en el primer tramo de la anterior gestión ministerial, los líderes
políticos oficialistas y de oposición, así como, líderes de gremios económicos
y de opinión de la mayoría de la prensa tienen, en la educación, uno de los
poquísimos puntos en los que se han puesto de acuerdo con mayor emoción que con
razón.
El
actual ministro del ramo, posiblemente sin proponérselo, se ve obligado por las
circunstancias a cargar sobre sus hombros la herencia de una educación que
demanda a gritos transformaciones reales en un ambiente democrático, que en vez
de ilotas de la Grecia antigua, debe contar con estudiantes, docentes y
directores que participen, decidan y actúen de modo comprometido y
emancipatorio en los procesos regenerativos de la educación.
Es
verdad que el ministro ha tenido y tiene la ventaja de tener a su favor a los grupos
de poder, hasta el momento, haga lo que haga. Estos grupos, sin rodeos y como consigna,
difunden éxitos por anticipado, aunque no explican en qué consiste dicha mejora
en un ambiente en el cual por costumbre se ofrece y se logra lo mismo de
siempre, solo con diferencia de matices y porcentajes estadísticos mínimos.
Los responsables de la
EBA no responden preguntas porque no dialogan
Tampoco
se explica en particular, en qué consiste la mejora de la Educación Básica Alternativa,
EBA, que en el papel es una modalidad equivalente a la EBR, pero que en
realidad resulta ser la patita fea e invisible del sistema educativo peruano.
En
efecto, la EBA ha venido manteniendo una burocracia nacional con un enfoque desfocado que en parte permite
explicar porque su actual cobertura de atención es de menos del uno por ciento de
la población excluida de la educación y de la sociedad; y, porque se tiene una
baja calidad educativa que somete a este ínfimo porcentaje de estudiantes a un
currículo tradicional que los trata como niños, como almacenes de información
de conocimientos disciplinares, sin valorar ni tener en cuenta que son personas
con importantes experiencias de vida en las que cumplen múltiples roles y que,
como todos, desean salir de su actual condición, con sus propias fuerzas, desde el presente y no desde
el futuro.
De
vuelta a la pregunta inicial del docente de la EBA y en un ambiente de frágil consenso
político de las esferas de poder solo respecto a la educación, más limeño que
nacional, uno de los docentes de la reunión intenta responder a la pregunta
hecha. Opina con cuidado, tratando en lo posible de ser asertivo para no ser visto
como el aguafiestas tradicional de las políticas gubernamentales; pero directo y
claro, sin uso del acostumbrado lenguaje melifluo, y dice:
Todo será básicamente lo
mismo. Veo que al ministro le festejan méritos que posiblemente tenga, pero el
problema de la educación, como se ve después de un año, no se resolverá por su
presencia y su tendencia política. Eso no es suficiente. El que haya
particularidades en cada gestión ministerial no asegura que los cambios sean
importantes.
Por ejemplo, he leído la
directiva del año y se proponen algunas cosas que siempre se repiten pero que no
se llevan a la práctica, como las prioridades del año que tiene como primer
punto la mejora de la calidad del aprendizaje. Más importa la infraestructura,
lo que se ve, sin tener en cuenta los cuestionamientos que se hicieron por el
dinero utilizado en la construcción de los colegios emblemáticos”.
La referencia de la EBA
en la directiva anual es una yapa de lo que se dice en función de la EBR. De
modo específico, solo presenta el mismo cuadro de horas que tienen todas las
directivas anuales y la ratificación o mantención de las áreas curriculares
para ser tratadas de modo clásico.
En
efecto, la directiva tiene de modo específico únicamente la ya vieja versión organizacional
reducida del cuadro de horas y la ratificación del Diseño Curricular Básico
Nacional –DCBN- producido en 2009 cuando aún no existía la tendencia en el Perú
de gestionar el proceso pedagógico utilizando las rutas de aprendizaje y los
mapas de progreso que ya venían utilizando en Chile y Colombia, países que se
han convertido en principales referentes solo en el aspecto curricular[1], pero no en la totalidad
de la reforma educativa que se está trabajando en Chile para potenciar la
escuela pública y evitar el lucro de la educación en armonía a la condición de
la educación como un derecho humano.
Es
que los objetivos, disposiciones generales y específicas contenidas en la
directiva del año 2015 están referidas fundamentalmente a la EBR o a al paradigma
pedagógico que sigue impulsándose, esta vez basado en “vivenciar” el
aprendizaje de conocimientos disciplinares, pero igualmente desarticulados y
descontextualizados de nuestras múltiples realidades culturales.
Con
este mismo paradigma y sin necesidad de modernizar los planteamientos
curriculares mediante las rutas de aprendizaje y los mapas de progreso como en
la EBR es lógico que se mantenga un diseño curricular cuestionado silenciosamente
por los docentes de los CEBA y que la gran mayoría no aplica, aun cuando en
ocasiones y al respecto se escuche un testimonio como el siguiente: Acuartelar a los alumnos y entre cuatro
paredes darles y darles conocimientos.
Y cuando voy a la UGEL en busca de respuesta me dicen que tengo que cumplir con
las horas”[2]
Por
el contrario, se quiere consolidar su uso mediante textos antiguos producidos
por el programa PAEBA[3] para lo cual montarán la
capacitación docente haciendo que la herramienta o instrumento o recurso sea
más importante que el sujeto, pues este se convierte en un simple aplicador de
página a página , cuyo margen de actuación estrecha es una aplicación absoluta
y equivocada de los reflejos condicionados que estudió en su tiempo Iván Pavlov
y que han servido de base en la construcción del paradigma conductista, cuyo auge se produjo
en la primera mitad del siglo pasado.
Las
teorías pedagógicas socio-críticas y otras reconocen el valor de las potencialidades
humanas en el acto de aprender significativamente y con autonomía de sus
experiencias y en su propio contexto, pero eso no es importante para la
concepción curricular vigente en la EBA.
A
pesar que en el 2012 se intentó, en atención a las características de la
población que atiende, desarrollar un currículo que se inicia en la experiencia
vital de los estudiantes, en las cuales se identifican problemas, se aprenden
contenidos curriculares y extracurriculares de manera significativa y
pertinente y se culmina en la aplicación de lo aprendido mediante la solución de
los problemas vitales de los estudiantes.
Dicha
experiencia trunca de aprender a partir de situaciones de vida de los
estudiantes situados en realidades concretas[4] implicaba su participación
en las decisiones del proceso pedagógico y de su aprendizaje autónomo y solidario
mediante círculos de aprendizaje, así como también una genuina valoración los
llamados conocimientos universales al ser seleccionados, articulados y
utilizados de manera adecuada en la solución de los problemas de la vida.
Por
eso las normas del año 2015 no hacen más que repetir lo mismo de siempre, como
una expresión viva del centralismo político administrativo colonial de la
educación y de la concentración del poder en pocas personas, en desmedro de la
centralidad del estudiante, la autonomía de estudiantes, docentes, directores y
CEBA como una comunidad que aprende y vincula el desarrollo humano con el
desarrollo local en todos los aspectos de la vida.
El
papel aguanta todo en la directiva 2015, pero la práctica contradice el
discurso fácil e ilusorio que reitera el manido mensaje:
“Para el año 2015 se
han previsto diversas intervenciones que se ampliarán paulatinamente hasta
alcanzar la universalización: Cobertura con calidad para Educación Inicial,
Soporte Pedagógico para Educación Primaria, Jornada Escolar Completa para el
Nivel Secundaria, Fortalecimiento de la Educación Física y el Deporte Escolar,
Enseñanza del Idioma Inglés, Acompañamiento Pedagógico en ámbitos rurales y
bilingües y Colegios de Alto Rendimiento”
“Garantizar el logro de
los aprendizajes y una formación integral de calidad de los estudiantes,
propiciando una convivencia sana, segura, inclusiva y acogedora.”
“Los aprendizajes son
el foco de atención del sistema educativo, (por lo tanto) se dota a las escuelas
de material educativo de calidad, con pertinencia a la diversidad funcional,
cultural y lingüística, enfatizando la inclusión e igualdad de oportunidades
para que las y los estudiantes desarrollen el máximo de su potencial.”
El
mismo camino de parches iguales pero de diferentes “marcas” de gestión. En
nombre de la democracia, la tendencia privatizadora y la meritocracia en los
que pocos van por ascensor y la mayoría por escalera; las focalizaciones “geo referenciales”
como les gusta decir, las prioridades a puchos, siguen su avance civilizatorio
dejando una estela de ilusión que como carnada es cogida solo por peces
distraídos y hambrientos.
Debemos ampliar la pregunta
La
solución de los problemas de la EBA, por cierto, es una cuestión de voluntad
más que de presupuesto. Nada asegura que la DIGEBA haya incrementado su
presupuesto en 30 millones de nuevos soles y celebrado como un “logro”, sin
tener en cuenta la calidad de su uso en aplicación de una directiva que
estimula más la enseñanza que el aprendizaje.
Sin
duda, las actuales autoridades del MINEDU son los primeros que tienen la
palabra al respecto por su responsabilidad en crear las condiciones favorables
para el mejoramiento de la calidad educativa.
Ojalá
puedan dar respuesta a los actores directos del aprendizaje, porque es posible
que la mayoría de los docentes de esta modalidad educativa se haga la misma
pregunta en su fuero interno, motivado por preocupaciones tanto individuales como
sociales.
En
el terreno de los CEBA sería saludable que los docentes construyéndose como
educadores alternativos, con políticas o sin ellas, con normas adecuadas o sin
ellas, se pregunten que se puede hacer en el 2015 para mejorar la educación, con autonomía, aprovechando
sus valiosas experiencias y sensibilidades.
Tengamos
en cuenta a alumnos, que siendo personas con responsabilidades familiares,
laborales y comunitarias, necesitan aprender de sus propias experiencias de
vida para superar los problemas que
obstaculizan su desarrollo, de lo contrario seguirán manteniéndose en la
exclusión y en el campo de las desigualdades,
por obra y gracia de lo que hoy estudian y de la forma con la cual estudian.
Enero 2015
[1] Existen diversos comentarios de
peruanos en Educarchile como consecuencia de una natural indagación, como el
siguiente: “Soy de Perú y reconozco los valiosos aportes que hace los pedagogos
de Chile”, del 5 de febrero 2013
[2]
Testimonio de
docente de la EBA recogido en HAGAMOS EDUCACIÓN ALTERNATIVA: Estudio de la
situación pedagógica y normativa de docentes de Educación Básica Alternativa de
Lima y Ayacucho, Manuel Martínez, Manuel
Cárdenas y Benjamín Alcarraz, 2014, página 68
[3]
El Programa de
Alfabetización y Educación Básica Alternativa, siguiendo una propuesta auspiciada
en convenio por el gobierno español en varios países de Latinoamérica, aplicó
una experiencia focalizada en Lima durante la década pasada en la que se
utilizaron textos que han sido “actualizados” e impresos para ser usados en el
presente año.
[4] Experiencia promovida
en el 2012, mediante orientaciones de programación curricular en la EBA, con
participación de CEBA voluntarios, pero que fue suspendida a los pocos meses
por la DIGEBA
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