¿Estudiantes
alternativos?
Los educadores alternativos construyen estudiantes alternativos al enseñar a aprender. No es lo mismo que enseñar contenidos y quedarse allí, detenidos
en el tiempo y en el espacio de la “teoría”, alejados del trabajo y de la vida
cotidiana de los estudiantes y, por consiguiente, teniéndolos como vasijas silenciosas
en espera de ser llenadas de “contenidos”.
Enseñar a
aprender de
las experiencias propias, de los conocimientos que tienen, de la instrucción
que se recibe y el estudio que se realiza, permite el desarrollo de
habilidades, destrezas, conocimientos, conductas y valores que inciden en lo
que se ha venido en llamar los cuatro pilares de la educación: Aprender a conocer, aprender a hacer,
aprender a convivir y aprender a ser.[1]
Más aun, aprender a hacer en el hacer, en el caso
de la Educación Básica Alternativa es aprender de las experiencias orientadas a
identificar y solucionar problemas cotidianos de y por los estudiantes. El
hacer implica conocer, actuar juntos y ser actores directos. Es
hacer-aprender-hacer, en una lógica de praxis, diferente a la lógica que
privilegia a la “teoría” y la separa de la “práctica”.
Desde esa mirada, los estudiantes de
la EBA deberían participar en la gestión del proceso pedagógico de cada período
promocional. Tienen que aprender a decidir su aprendizaje, como decide en su
vida, desde las primeras sesiones formales; por supuesto, acompañados por
educadores que tengan el empuje suficiente para superar el reduccionismo
asentado en la enseñanza aislada de contenidos disciplinares.
Durante
varias sesiones pueden reflexionar juntos para definir temas de estudio
pertinentes que les permitiría tomar conciencia de sus realidades y de la
necesidad de superar las condiciones de exclusión de las que son objeto,
mediante el reconocimiento y práctica de su condición de sujetos activos en la
vida económica y social del país.
Una
primera decisión debería producirse si cada estudiante elige los temas de estudio
referidos a algunas situaciones de sus vidas en las cuales tienen problemas que
afectan su desarrollo personal y familiar, así como su condición de trabajador
y ciudadano. Para facilitar la decisión los educadores alternativos pueden
utilizar el mapa de situaciones de vida que previamente han adecuado de la
propuesta nacional para desencadenar el proceso de aprendizaje En este
hipotético caso, cada estudiante elegiría tres situaciones de vida (familiar,
laboral y comunitaria) a ser trabajados en ese periodo de estudio.
Una
segunda decisión se realizaría al agruparse los estudiantes en círculos de estudio organizados por cada una
de las situaciones de vida y expresar su compromiso de aprender en cooperación
y autonomía durante las siguientes sesiones.
Una
tercera decisión estaría referida a que en cada círculo de aprendizaje, siempre
con la asistencia de los educadores, los estudiantes definen:
-
Actividades
de aprendizaje, organizadas por secuencias que sigan una trayectoria común en
función de 1). La re-interpretación de su situación de vida, 2). La construcción
de futuro posible, como contenido real de proyectos de vida, y 3). Los aprendizajes de competencias que son
necesarias para solucionar los problemas, dado uso a sus potencialidades.
- Formas
de trabajo y responsabilidades de los estudiantes, las sesiones en espacios
extraescolares, las sesiones en espacios escolares, las múltiples fuentes de
información sobre el tema, las sesiones con presencia de los educadores, etc.
Hasta
aquí solo he abordado una imagen deseable de lo que habría que hacer en el
primer tramo de la gestión del proceso pedagógico, es decir, la programación en
la cual se toman las decisiones iniciales para definir el punto de partida del
aprendizaje situado, las características del proceso a seguir y el punto de
salida de un aprendizaje de competencias. Pero el abordar esta parte de la co-gestión
ya nos permite visualizar la incidencia del aprendizaje situado en:
- El aprender a aprender, es decir, comprender el proceso de aprendizaje y el
desarrollo de la autonomía y re-posicionamiento en el acto de aprender.
- La
formación de un micro-tejido educativo-social formado por docentes y
estudiantes que puede hacer efectivo el aprendizaje basado en la cooperación y
el ejercicio de una relación democrática del sujeto educativo (docentes, estudiantes y docentes-estudiantes,
principalmente) que ayudaría, desde lo pedagógico, a construir gobernabilidad e
institucionalidad renovadas en los CEBA y sus contextos locales, como primer y
más importante escalón de gestión educativa.
Manuel
Martínez Mendoza, Marzo 2014
[1] En parte
del párrafo se alude a la “Educación encierra un tesoro”, documento elaborado
por un equipo de especialistas liderado por
Jaques Delors, a pedido de la UNESCO y que fuera publicado en 1996.
