3 de marzo de 2014




¿Educadores Alternativos?

En una sesión de capacitación, a la que fui invitado a dialogar sobre el aprendizaje situado en la realidad concreta que debe procurarse en todo acto educativo, un educador que había leído este blog, me preguntó a boca de jarro y con cierta ironía si en verdad existen educadores alternativos.

Sin esperar respuesta el educador argumentó que, quiérase o no, los educadores han sido formados en esencia para enseñar siempre lo mismo, eventualmente introduciendo algunas innovaciones metodológicas propuestas por académicos y especialistas. La práctica educativa sigue mirando de reojo las injusticias y desigualdades y no se compra el pleito de la transformación y las necesidades de justicia social.

(A estas alturas de la argumentación me preguntaba si alguna asignatura, área curricular o campo de conocimiento -que al final de cuentas son lo mismo en la  intención donadora que le ha otorgado el sistema educativo-, contenía alguna reflexión para la transformación del poder político y económico, de la acción del estado y de los grupos económicos, políticos y sociales frente a los problemas que tenemos como peruanos en la alimentación, salud, seguridad, corrupción, recursos naturales; así como en las relaciones de género, de culturas y razas, etc.)

Por eso mi respuesta, en parte,  fue para concordar con el educador precisando que esa cara de la educación existe y responde a intereses mezquinos que utiliza a los educadores como correa de trasmisión en la reproducción de los desequilibrios sociales. Aquella es una educación con una práctica pedagógica sin preguntas esenciales en vez de promover el aprender a conocer, hacer, convivir y ser. Sin embargo, supuestamente, tiene respuesta para todo, hasta para crear ilusiones, menos para cuestionar el orden establecido en el que viven estudiantes y docentes en condiciones discutibles, por decir lo menos.

Basta un ejemplo de la reproducción que se realiza comúnmente en la práctica pedagógica cotidiana; cito a  Salomón Lernen Febres: “todavía predomina en las escuelas peruanas esa noción de la enseñanza y el aprendizaje como una experiencia basada en la autoridad y la obediencia acríticas, en la sola repetición de contenidos y en mera información sin dar mayor lugar a la reflexión y al diálogo. Los escolares peruanos, en los mejores casos, pasan por los colegios, todavía, para recibir datos que no pueden someter al escrutinio y la discusión. La figura del maestro como Domine se halla todavía demasiado presente entre nosotros”[1]

¿Y porque existe esa práctica? ¿No será que está regimentada? Si pues, la práctica educativa tiene normas, orientaciones y lineamientos pedagógicos que no se ajustan a las necesidades y por eso padecen de muchas limitaciones. Es un modelo que baja desde el cielo a la tierra en el trineo de renos, con regalos para los educadores y, por medio de ellos, para los estudiantes.  

En esa relación paternal-vertical, de la que muy poco se habla, se cosifica a los educadores y a estudiantes manteniéndolos en márgenes estrechos de acción y logrando la preponderancia de la enseñanza sobre el aprendizaje; de la información curricular sobre las vivencias, experiencias y saberes de estudiantes y vecinos de las comunidades; y, por consiguiente, de los educadores sobre los estudiantes, a los cuales finalmente se les carga de toda la culpa de los resultados.

Pero, de otra parte mi respuesta fue para discrepar respetuosamente con el educador en mención, considerando que la educación también tiene otra cara que nos permite vivenciar y reproducir nuestra cultura, en todos los aspectos en los cuales nos sentimos orgullosos y en proceso de realización, muchas veces a contracorriente.

Es una educación donde los educadores enseñan a aprender y, de paso, también aprenden a transformar las diversas situaciones que nos ofrece la vida. Es un educación que ejercita democracia y construye autoestima saludable e identidad con dignidad. Esa es la educación que depende de nosotros, en lo que hacemos diariamente. Con ella podemos avanzar para construirnos como personas y como pueblos. Con la misma miramos los problemas y contradicciones existentes en la otra cara de la educación y construimos un futuro diferente, en diálogo crítico y activo con las culturas de compatriotas que no son nuestras y con las que vienen velozmente desde otros ámbitos del planeta y de los centros de poder mundial.

Entonces, ¿Existen Educadores Alternativos? Sí, respondí, porque a pesar de las limitaciones existentes los educadores revisan y confrontan permanentemente lo que hacen y trabajan por solucionar problemas y mejorar la acción educativa, algunas veces saliéndose del libreto y teniendo valiosas experiencias.

Desde una visión amplia se puede afirmar que en cada educador existe un potencial educador alternativo, incluso en aquellos que comparten los desvaríos del poder ajeno y las frivolidades del presente. Pensar lo contrario es propio de la lógica paternal discriminadora, que se refleja también en enseñar prefiriendo a pocos estudiantes talentosos y meritocráticos y, por omisión o indiferencia, marginar a los muchos estudiantes, asumidos prejuiciosamente como no talentosos y no meritocráticos.

En la Educación Básica Alternativa, por ejemplo, los educadores saben y sienten de la necesidad de ser educadores alternativos. La auto-exigencia de ser alternativos para cumplir con su misión es cada vez más notoria. En consecuencia, se puede decir que los educadores alternativos a los que alude el blog no son “productos finales” del mercado. Se van construyendo progresivamente en la práctica, moldeado por las múltiples trayectorias y velocidades determinadas, por sus circunstancias y desafíos particulares, casi siempre de espaldas a los deseos del perfil oficial estandarizado.

Es cierto, que por esa situación de inconclusión aun no existen comunidades organizadas de educadores alternativos, pero existirán a partir de lo que hagan los educadores que están allí, dentro de las instituciones educativas y fuera, en el trabajo con las organizaciones sociales, en Lima y provincias.

Ellos son los que en la práctica cotidiana y en diferentes dosis trabajan por la igualdad y la libertad en la educación y en la sociedad. Tienen horizonte, defienden una causa con honestidad, van más allá de asumir la educación como un trabajo cualquiera. Por eso ejercitan la solidaridad, los derechos que tienen respetando los derechos de estudiantes y otras personas, no ponen su interés personal por encima de los demás, crean ambientes agradables favorables al aprendizaje. No se atascan en los problemas, buscan soluciones propias.

Pero también no hay que olvidar que son educadores alternativos miles de personajes de la historia y del presente que igual que Jaques Delors y su valioso equipo de trabajo -por poner solo un ejemplo-, han aportado al cambio de la educación asumiendo que ella “constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social”[2]. A ellos y otros muchos educadores que se auto-producen en “una educación como práctica de libertad”, como diría Freyre, se tiene que emular en los hechos.

En ese sentido, cuando un educador, como el que preguntó, cuestiona el orden basado en la desigualdad y en la cosificación de las personas, hay que aplaudir en vez de reprimir o castigar. Esta es una oportunidad como otras en las cuales podemos reflexionar juntos, teniendo en cuenta que no existen verdades absolutas de uno u otro lado. La obediencia alimentada por la educación asistencialista, por el contrario, sujeta a los educadores y a las personas con las cuales interactúa en un espacio de quietud acrítica, en una cultura de jerarquías y de relaciones de poder que obstaculizan el desarrollo.

La libertad de pensar, sentir, indagar, opinar, discrepar, proponer, decidir, hacer y repensar la educación como un medio de liberación personal y social, de desarrollo humano, de ciudadanía, de educabilidad, es una tarea de educadores alternativos, que puede encarnarse en una cuidada relación de responsabilidades compartida con los estudiantes.




[1] Lerner Febres, Salomón, Desde el aula, Diario la República 5 de Enero 2014
[2]La cita pertenece a  “La educación encierra un tesoro”, de Jaques Delors y un valioso equipo de especialistas, hecha a la UNESCO, 1996. 


4 comentarios:

martinmendo dijo...

Comentario recibido por correo electrónico:

Por cierto la educación alternativa en nuestro medio es completamente deficiente y los educadores alternativos ni que decir, ésta otra modalidad de educación es un gran engaño a los adolescentes, jóvenes y adultos. Estuve a cargo de la Dirección de un CEBA - turno noche (me retiré al encontrarme sola en medio de total indiferencia), donde pude observar que la mayoría de los educadores, son completamente indiferentes a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes, faltan y llegan tarde a sus jornadas en el CEBA, sin ninguna planificación para dirigir el aprendizaje de los estudiantes, cansados después de laborar durante todo el día como profesionales en otras áreas y no hay supervisión y monitoreo adecuado de parte de la UGEL - DREL. Existen CEBAs donde no hay metas de atención cuyos directores no cumplen con su jornada de 40 horas (no hay control). Por ejemplo tengo información que en un lugar del Perú: en Llamellín - provincia de Antonio Raymondi - Ancash, existe un Centro de Educación Alternativa sin estudiantes, con educadores que son docentes jubilados, hoy ya prósperos comerciantes, que perciben un sueldo más de la UGEL del lugar. Cuaaaaaantos de estos casos habrán, que a nadie le importa corregir esta situación.

Paulina

martinmendo dijo...

Estimada Paulina, agradezco tus comentarios y la valentía de tus opiniones. Hacer visible a la EBA es una tarea que requiere de la opinión de todos los involucrados, directores y docentes. Concuerdo contigo en la necesidad de cambiar la EBA en beneficio de los estudiantes y, también de los educadores que trabajan con dedicación y que no son pocos. Existen experiencias con mayor potencial de cambio que es necesario destacar. A partir de la críticas hay que reaccionar, desde uno mismo, sin esperar sentados que las soluciones lleguen desde por sí solas.
Abrazos

martinmendo dijo...

Comentario recibido por correo electrónico:

EXCELENTE! Profesor Manuel: Que tema tan interesante, y agradezco compartir con nosotros.
Le comento si se llama educador alternativo a esta acción que realizamos esta mañana, nos sentiremos orgullosos.
Le cuento, en mi CEBA CIRO ALEGRIA, funciona la modalidad semi presencial en el turno diurno, el ciclo comenzó el 01 de febrero del presente año, contamos con 180 alumnos del ciclo avanzado, los docentes de CS, CAS, son contratados los que asisten los meses de enero, febrero, esperando la adjudicación en marzo, imagínese trabajan enero-fenrero adhonoren. En el CEBA cesaron 5 docentes del turno noche, pedimos cubrir esas dos plazas pero escondieron en la UGEL, por lo que nos organizamos esta mañana fuimos con el COPAE, carteles a reclamr porque va más de un mes sin docentes, lo que surtió efecto pero nos amenazaron a demandarnos por inculcar desorden con participación de alumnos. Dice el jefe de racionalización que tendremos los dos docentes para el sábado esperamos que sea así delo contrario marcharemos con los 180 alumnos a la UGEL.
Cuantas veces, momentos, circunstancias los educadores alternativos tienen que dar más allá de lo debe, puede y tiene para contribuir a la mejora de la educación solo con la satisfacción de haber cumplido su vocación y profesión de MAESTRO.

Gracias por atenderme.

Un Abrazo.

martinmendo dijo...

Estimada Anita, gracias por tus comentarios. ¿Porqué existen docentes que trabajan sin pago? ¿Porqué faltan docentes para atender a los estudiantes? ¿Porqué se "esconden" las plazas por cubrir?, Porqué se amenaza a los que relaman? Por un orden que en realidad es un desorden propio del burocratismo vertical y que no quiere cambiar las cosas. Ustedes quieren cambiar las cosas y en vez de reprimir deberían ser felicitados por estudiantes, docentes y directores que también quieren cambiar las cosas.
Un abrazo a todos, los que como ustedes abren los ojos y son capaces de imaginarse un futuro mejor, muy lejos de las mezquindades personales y del confort que sienten al mantener a la EBA en situación de deterioro y crisis permamente.