10 de marzo de 2014



¿Estudiantes alternativos?

Los educadores alternativos construyen estudiantes alternativos al enseñar a aprender. No es lo mismo que enseñar contenidos y quedarse allí, detenidos en el tiempo y en el espacio de la “teoría”, alejados del trabajo y de la vida cotidiana de los estudiantes y, por consiguiente, teniéndolos como vasijas silenciosas en espera de ser llenadas de “contenidos”.

Enseñar a aprender de las experiencias propias, de los conocimientos que tienen, de la instrucción que se recibe y el estudio que se realiza, permite el desarrollo de habilidades, destrezas, conocimientos, conductas y valores que inciden en lo que se ha venido en llamar los cuatro pilares de la educación: Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser.[1]

Más aun, aprender a hacer en el hacer, en el caso de la Educación Básica Alternativa es aprender de las experiencias orientadas a identificar y solucionar problemas cotidianos de y por los estudiantes. El hacer implica conocer, actuar juntos y ser actores directos. Es hacer-aprender-hacer, en una lógica de praxis, diferente a la lógica que privilegia a la “teoría” y la separa de la “práctica”.

Desde esa mirada, los estudiantes de la EBA deberían participar en la gestión del proceso pedagógico de cada período promocional. Tienen que aprender a decidir su aprendizaje, como decide en su vida, desde las primeras sesiones formales; por supuesto, acompañados por educadores que tengan el empuje suficiente para superar el reduccionismo asentado en la enseñanza aislada de contenidos disciplinares.

Durante varias sesiones pueden reflexionar juntos para definir temas de estudio pertinentes que les permitiría tomar conciencia de sus realidades y de la necesidad de superar las condiciones de exclusión de las que son objeto, mediante el reconocimiento y práctica de su condición de sujetos activos en la vida económica y social del país.

Una primera decisión debería producirse si cada estudiante elige los temas de estudio referidos a algunas situaciones de sus vidas en las cuales tienen problemas que afectan su desarrollo personal y familiar, así como su condición de trabajador y ciudadano. Para facilitar la decisión los educadores alternativos pueden utilizar el mapa de situaciones de vida que previamente han adecuado de la propuesta nacional para desencadenar el proceso de aprendizaje En este hipotético caso, cada estudiante elegiría tres situaciones de vida (familiar, laboral y comunitaria) a ser trabajados en ese periodo de estudio.

Una segunda decisión se realizaría al agruparse los estudiantes en  círculos de estudio organizados por cada una de las situaciones de vida y expresar su compromiso de aprender en cooperación y autonomía durante las siguientes sesiones.

Una tercera decisión estaría referida a que en cada círculo de aprendizaje, siempre con la asistencia de los educadores, los estudiantes definen:

-        Actividades de aprendizaje, organizadas por secuencias que sigan una trayectoria común en función de 1). La re-interpretación de su situación de vida, 2). La construcción de futuro posible, como contenido real de proyectos de vida,  y 3). Los aprendizajes de competencias que son necesarias para solucionar los problemas, dado uso a sus potencialidades.

-    Formas de trabajo y responsabilidades de los estudiantes, las sesiones en espacios extraescolares, las sesiones en espacios escolares, las múltiples fuentes de información sobre el tema, las sesiones con presencia de los educadores, etc.

Hasta aquí solo he abordado una imagen deseable de lo que habría que hacer en el primer tramo de la gestión del proceso pedagógico, es decir, la programación en la cual se toman las decisiones iniciales para definir el punto de partida del aprendizaje situado, las características del proceso a seguir y el punto de salida de un aprendizaje de competencias. Pero el abordar esta parte de la co-gestión ya nos permite visualizar la incidencia del aprendizaje situado en:

  

-    El aprender a aprender, es decir, comprender el proceso de aprendizaje y el desarrollo de la autonomía y re-posicionamiento en el acto de aprender.

-      La formación de un micro-tejido educativo-social formado por docentes y estudiantes que puede hacer efectivo el aprendizaje basado en la cooperación y el ejercicio de una relación democrática del sujeto educativo (docentes, estudiantes y docentes-estudiantes, principalmente) que ayudaría, desde lo pedagógico, a construir gobernabilidad e institucionalidad renovadas en los CEBA y sus contextos locales, como primer y más importante escalón de gestión educativa.

Manuel Martínez Mendoza, Marzo 2014







[1] En parte del párrafo se alude a la “Educación encierra un tesoro”, documento elaborado por un equipo de especialistas liderado por  Jaques Delors, a pedido de la UNESCO y que fuera publicado en 1996.

2 comentarios:

martinmendo dijo...

Comentario enviado por correo electrónico:

Me estimado docente Manuel Martinez, leo constantemente sus aportes a la construcción de la Modalidad de Educación Alternativa. Llevo 23 años trabajando con Adultos y ahora mayormente con jóvenes y adultos, creo en ellos, en sus expectativas, en sus objetivos y me empeño en mejorar cada día en conocimientos sobre como enseñarle a un adulto.......el texto que envió es un pensamiento basado en mi experiencia.

ATENTAMENTE

JUAN FRANCISCO OLAYA PONCE
CEBA "FERNANDO BELAUNDE TERRY"
SULLANA - PIURA

martinmendo dijo...

Estimado Juan, me alegra mucho que haga visible su experiencia a través de mi artículo. La valiosa experiencia que tienes demuestra un trabajo con empatía y dedicación en el mejoramiento profesional y personal-social.
Abrazos