Las brechas son heridas vivas
En
ocasionales diálogos con vecinos del centro poblado rural en el que vivo suelo
preguntar si
alguna vez pensaron asistir a un CEBA. Esta simple pregunta encierra
la convicción y la esperanza de que todas las personas tienen el derecho
aprender más para mejorar sus vidas, aun cuando en nuestro medio la educación
formal todavía mantiene la tradición de aprender por aprender sin sentido,
mediante un quehacer pedagógico abstracto y homogéneo, salvo excepciones.
| Y LA PEDAGÓGICA TAMBIÉN |
En
la mayoría de casos, los vecinos sorprendidos,
responden con evasivas o curiosidad, ya sea porque la pregunta les
parece rara, o porque no tienen conciencia de sus derechos o recién escuchan
hablar de los CEBA, a pesar que a pocos metros existe uno, privado de
estudiantes.