Las brechas son heridas vivas
En
ocasionales diálogos con vecinos del centro poblado rural en el que vivo suelo
preguntar si
alguna vez pensaron asistir a un CEBA. Esta simple pregunta encierra
la convicción y la esperanza de que todas las personas tienen el derecho
aprender más para mejorar sus vidas, aun cuando en nuestro medio la educación
formal todavía mantiene la tradición de aprender por aprender sin sentido,
mediante un quehacer pedagógico abstracto y homogéneo, salvo excepciones.
| Y LA PEDAGÓGICA TAMBIÉN |
En
la mayoría de casos, los vecinos sorprendidos,
responden con evasivas o curiosidad, ya sea porque la pregunta les
parece rara, o porque no tienen conciencia de sus derechos o recién escuchan
hablar de los CEBA, a pesar que a pocos metros existe uno, privado de
estudiantes.
Lo
cierto es que los pocos más informados son aquellos estudiantes que forman
parte de menos del 1% de adultos que asisten a los aproximadamente 800 CEBA, en
general, con matrículas bajas.
La
visible carencia de información se mantiene hasta ahora solo por trabajar con
cifras oficiales que nos hablan de una demanda potencial imprecisa y que, a ojo
de buen cubero, algunos especialistas afirman que es mayor de 5 millones y,
otros, que es alrededor de 8 millones de adultos excluidos.
Otros
pocos tienen poca información de los CEBA y creen que estos centros educativos
son escuelas para adolescentes que no pueden o no quieren ir a las “escuelas
normales” de básica regular; y acuden a ellas porque es más fácil por sus matrículas
fuera de tiempo, por una asistencia con menor número de horas, días y períodos;
y, finalmente, por el ansiado producto llamado
certificado de estudios.
Esta
es la cara de una luna escasamente visible por la demanda potencial y que, por
el contrario, es más visible por el potente telescopio del mercado, en su busca
incesante de clientes para celulares descartados en otras esferas sociales o de
clientes estudiantes para certificados bajo el lema de “lo que le gusta a la
gente”.
La
otra cara de la luna es la que todos los días está allí, visible como luna
llena o solo como cuarto creciente o cuarto menguante, dependiendo del lente
con que se mire. Con mis lentes miro, como un aguafiestas, una luna-país
caprichosamente inconclusa y aturdida por un elitismo perverso e intrascendente,
cultivado como flor en el terreno de las desigualdades. El ruido político-económico-cultural
que a diario produce banaliza la dinámica social, en defensa de los menjunjes egoístas
de las élites intrascendentes.
En
condición de cola, existe una confundida gran mayoría de la población, que no
conoce sus derechos fundamentales y que está ganada por la costumbre; que
orgánicamente se encuentra dispersa y que tiene momentos importantes de
movilización, de resistencia solo reivindicativa.
En
esa cara de país oficial se explica la cuestionable acción de políticos y
especialistas tradicionales preocupados, a su manera, por las visibles brechas
sociales; y, por economistas y gestores del “costo beneficio” cuyas decisiones
se dirigen a atender solo “a los que se puede”, a los más cercanos, a los que
alcancen méritos suficientes para ascender en la pirámide social y el éxito,
emulando la crispada lucha de los espermatozoides por alcanzar al óvulo y
convertirse en un nuevo ser.
Del
mismo modo se explica el porqué los educadores se encuentran en la penumbra del
poder, cosificados, con solo la posibilidad de cumplir como aplicadores
curriculares y de otras normas públicas.
| Y UN CURRÍCULO EN QUE QUEPAN LOS CURRÍCULOS DE LOS CEBA |
En
ese orden de cosas las brechas sociales-económicas-culturales son heridas
vivas. Ellas existen porque se privilegia, como en toda sociedad elitista, el
valor de una élite intrascendente, en desmedro de la ciudadanía como totalidad.
Los remedios y cicatrizantes asistencialistas, con regalos que incluyen
donaciones pedagógicas, solo logran mantenerlas vivas, por intereses egoístas.
Como
parte del mismo escenario, una EBA sin liderazgo real, se auto gratifica sin
motivo, por ejemplo, mediante prioridades y focalizaciones excluyentes, que
evidencian una paciencia directamente proporcional a su estado de confort
burocrático, de conformidad con la creencia que todo se resuelve con
herramientas de moda que muchas veces utilizan sin tener una cabal comprensión
de ellas y, menos, del sentido de la modalidad educativa.
Esto
explica porqué se ha focalizado la alfabetización en el VRAEM, bajo una concepción
y una práctica motivada por el uso de materiales educativos reeditados y
presentados como nuevos. Una alfabetización que, al no salir de los cauces
tradicionales, anula la posibilidad de corregir una cultura de alfabetización
que durante décadas actúo en todo el país como un programa con mucho de
política populista y poco de educación.
Igualmente
esto explica la existencia de una educación básica supuestamente alternativa
que traslada, equivocadamente, el concepto de lo básico de la educación regular
de niños hacia los adultos, cuyos múltiples roles en sus vidas requieren de una
más amplia y profunda concepción de lo
que debemos entender como básico, alineado a sus particulares necesidades,
intereses y expectativas.
Estas
son manifestaciones de las brechas educativas que hacen inviable la dimensión
alternativa de esta modalidad educativa y, es por eso, que el Marco General
para la construcción de la EBA, publicada hace casi una década con el nombre de
“La otra educación…” está archivado y es desconocido por la gran mayoría de
educadores de los CEBA.
La brecha pedagógica ¿ignorada,
oculta o disimulada?
Estas brechas, al ser
ignoradas, ocultan o disimulan las implicancias multidimensionales de una
conservadora oferta educativa que, a su vez, discurre como una cascada por todos
los niveles de la brecha pedagógica: a). la propuesta curricular nacional distante
de la práctica educativa de los CEBA; b). la
enseñanza dominante y el aprendizaje dominado; y c). las situaciones de aprendizaje
sin valoración de las situaciones de vida
reales y particulares de los estudiantes.
Esta es una brecha que
se auto-reproduce para reproducir las brechas sociales-económicas-culturales y
mantener la ilusión del cambio y del ejercicio pleno de los derechos humanos.
Es
por eso que el currículo nacional de la EBA no da en el blanco. Su actual
naturaleza genera una natural predominancia de la enseñanza sobre el
aprendizaje y “academiza” e independiza temáticamente a las situaciones de
aprendizaje. El currículo está desalineado del proceso pedagógico de los CEBA que,
como todo proceso, tiene componentes de planificación, organización, ejecución
y evaluación de actividades pedagógicas, en los cuales no participan y deciden
educadores y estudiantes, de modo significativo y pertinente. ¿Movilización de
quién por el aprendizaje?
Efectivamente,
la oferta educativa actual, materializada por el “Diseño Curricular Nacional
Básico” DCNB, es una matriz de concepción técnica - donadora que mantiene una
trayectoria de enseñanza que prima sobre cualquier trayectoria de aprendizaje,
al estar basada en la transferencia mecánica de contenidos disciplinares por
áreas curriculares y por lo que los especialistas nacionales ahora denominan
campos de conocimiento, que en realidad son nuevos empaquetados de los
contenidos de áreas curriculares con una falsa idea de interdisciplinariedad,
basada en ejes transversales.
El
largo e inmanejable listado de competencias por área curricular es una coartada
que pone en evidencia que la oferta educativa está reducida al estudio de los
contenidos de las áreas curriculares y no al estudio de las situaciones de vida
real de los estudiantes. ¿Centralidad del estudiante, del docente o del currículo?
Esta
idea está acompañada, por ejemplo, de la
idea de que el estudio “académico” de las características nacionales de los
estudiantes adultos debe predeterminar la ruta de enseñanza de los CEBA, sobre
la base de contenidos donados y no
formar parte del aprendizaje de la realidad de los propios estudiantes en un
proceso pedagógico vivencial.
La
mirada tradicional convertida en cultura no mira a los estudiantes en sus
particularidades, en sus aprendizajes cotidianos, en sus fuentes de
información, en sus diversidades culturales de modo concreto (lengua, género,
edad, roles, labores, costumbres, relaciones sociales, etc.).
Por
el contrario, establece una sola y estandarizada trayectoria de enseñanza. El
punto de partida es llenar el vacío o carencia, sobre la base de una relación de
desconfianza frente a las capacidades de los estudiantes adultos y, por eso, surge
de moda la “herramientización” dirigida a facilitar la donación de conocimientos
o la mediación entre el texto y los estudiantes, en cumplimiento de un supuesto
afán civilizatorio supremo.
Paradójicamente,
también se desconfía y sataniza a los educadores encargados de implementar la
oferta educativa al ser tratados como sindicalistas conflictivos, que “no tienen
las capacidades suficientes”. Así surge una capacitación asumida como una
panacea quirúrgica extirpadora que, además, tiene que hacerse a distancia, por
miedo de los capacitadores a la exposición de sus propias carencias y a las “innecesarias
críticas”.
En
este terreno abonado por creencias antisociales, el espíritu donador se siembra
manteniendo el reduccionismo epistemológico en el acto de conocer. Los
estudiantes continúan separados de la investigación de realidades concretas que
afectan positiva o negativamente sus vidas y, en consecuencia, son apartados de
la posibilidad de resolver sus problemas y progresar. Así tenemos una educación
de adultos que no aborda el aprendizaje de problemas y, menos, de soluciones.
No
puede ser de otra manera en un ambiente de "producción" de documentos nacionales mediante
el “copy and paste” químicamente puro, como en el caso de la programación curricular que en este año se
viene promoviendo por internet, en reemplazo a la que se propuso
como un proceso de movilización y construcción colectiva real a comienzos del
2012, pero lamentablemente desactivada después de solo medio año de su inicial
aplicación.
Mientras
tanto, en esta compleja y complicada trama de brechas educativas y pedagógicas
que por acción u omisión reproducen las brechas económicas y sociales, estamos
atrapados estudiantes y educadores de adultos, en particular de la EBA.
| Y EL APRENDIZAJE SITUADO EN REALIDADES CONCRETAS |
Por
eso, es necesario impulsar el punto de
quiebre inicial en la trayectoria de aprendizaje, considerando como partida del
proceso pedagógico de los CEBA a las situaciones de aprendizaje en función de
las situaciones de vida de los estudiantes adultos. Debemos cerrar la
brecha pedagógica aceptando el valor y las potencialidades de los adultos en su
aprendizaje.
Es
indispensable desencadenar procesos autónomos de movilización y construcción
colectiva en los CEBA[1]
para planificar, organizar, ejecutar y evaluar las actividades pedagógicas, pensando
con cabezas propias y sin tener que esperar sentados la aparición de nuevas
luces normativas.
Lo
cierto es que no se puede pedir peras al olmo. En el corto plazo no existen
condiciones para producir normas nacionales, con mente abierta y saludable, debido
a la rutinaria faramalla que existe.
En
consecuencia, solo nuestra acción directa como educadores, de modo renovado y
comprometido con nuestros derechos, permitirá hacer visible la oculta brecha
pedagógica, como prerrequisito para cerrarla mediante la construcción de
currículos propios, el indispensable énfasis en el aprendizaje social situado
en realidades concretas, el tratamiento globalizado de contenidos disciplinares
en función de la resolución de problemas vivenciales, el uso de los espacios de
vida de los estudiantes hoy actualmente recluidos en aulas, la relación con
otros procesos pedagógicos de la comunidad, la evaluación asumida como parte
del aprendizaje y la retroalimentación constante.
MM / Mayo de 2013
[1]
En cada CEBA es posible programar las actividades educativas teniendo como
referencia los aprendizajes fundamentales que los estudiantes peruanos adultos puede lograr, alineados a los diferentes roles que desempeñan, en
contextos específicos.
4 comentarios:
Comentario enviado por mail de César Augusto Huiza Nuñez:
"El problema es el factor humano, la mayoria de docentes no conoce la modalidad, sus fundamentos filosoficos, historicos psicologicos. Es peor en los CEBA PRIVADO donde solo ven la parte economica y no la educativa. Las autoridades tienen conocimiento de esto, sin embargo tienen miedo en cambiar esta situacion. Necesitamos profesionales tecnicos que no les tiemble la mano y, sobre todo, que sean buenos capacitadores, no personal de escritorio
Efectivamente, necesitamos conocer la modalidad, su sentido global en el desarrollo armónico del país y darle peso a la finalidad de la educación y no del mercado. Para eso, construyamos un liderazgo compartido de directivos, educadores y estudiantes de los CEBA. Esa experiencia de movilización y construcción, inevitablemente, producirá nuevos vientos y exigirá nuevas normas y orientaciones nacionales.
Abrazos, César Augusto
Escribió: Percy Zenon de la Cruz Chavez
"Estimado Manuel:
Según mi parecer muchos jóvenes y adultos no le encuentran sentido a terminar la secundaria ni piensan en estudios superiores porque tienen una actividad económica que satisface sus expectativas. Motivo por el cual consideran que estudiar es "perder dinero"
Saludos
Percy"
Es cierto, incluso muchos se aburren, debido a lo no significativo de la actual cultura escolar en sus vidas, por eso es necesario revisar las prácticas pedagógicas actuales y transformarlas para que los estudiantes y educadores le encuentren sentido. Recordemos, entre otros, a Freyre y sus tesis de educación liberadora, Actuemos en consecuencia.
Abrazos Percy
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