Realidades por regenerar
En medio de las
acostumbradas celebraciones de fiestas patrias en calles y plazas, es
posible que la mayoría de peruanos estuvieran con ánimos de festejar todo
aquello que contribuya a fortalecer las ilusiones y el amor propio en el país.
Una minoría, sin
embargo, se encargó de acentuar el ya acentuado y cotidiano ruido político,
obligando a ver y escuchar por radio y televisión las alteradas críticas y las
temerosas defensas del mensaje presidencial.
Realidad
nacional modificada
De este modo se tuvo,
una vez más, la oportunidad ver la sociopatías del poder que, por encima de
todo, muestra la intención de obtener ganancias personales y grupales y de
preparar el camino para las cercanas elecciones, haciendo de la realidad una realidad modificada por intereses
particulares.
Esta forma ruidosa de
hacer política en el Perú, por políticos y periodistas -con honrosas
excepciones-, nos hizo recordar de malas maneras lo extraño, absurdo y
fantástico de la realidad modificada por
idénticas sociopatías, narradas de
buena manera y con humor, por los grandes escritores del realismo mágico
de la literatura, sobre algunas la
realidades históricas latinoamericanas .
En nuestro caso, la realidad modificada, acomodada o simulada
producto de ideologías fundamentalistas supuestamente renovadas, es resultado de la vieja defensa de un
statu quo de grandes brechas sociales, que muestra divergencias aparentes en
cuestiones dedicadas a cambiar un poco para no cambiar nada.
El mismo ministro de
economía se ha dado el tiempo de ir a los medios del cuarto poder para calmar
las aguas y explicar que el grueso de las ideas puestas en debate son compartidas, tanto por el oficialismo, como por la oposición.
Las
ideas compartidas, que están encarnadas en las conductas de la mayoría de
políticos y periodistas actuales, se dirigen a asegurar las inversiones
privadas como motores de la inclusión y el desarrollo social, ocultando que en
la práctica es de interés -del silencioso poder económico- priorizar un crecimiento
económico a costa del desarrollo de la mayoría de la población peruana.
No cabe duda de lo necesario que es el crecimiento económico, siempre
y cuando este satisfaga las expectativas nacionales de un desarrollo armónico
construido desde el presente, que también beneficie a los que han sido
excluidos secularmente.
Sin embargo, más allá de los discursos, el "crecimiento para la inclusión" se hace para fomentar la ilusión de
alcanzar el desarrollo de modo automático. ¿Se acuerdan del chorreo o de “necesitamos las grandes inversiones porque generan empleo”?
En discrepancia se puede decir, como Bunge[1],
que es un error costoso no impulsar el desarrollo simultáneo de los diversos
aspectos vinculados con la vida de las personas, porque se sacrifica todo en
favor del crecimiento independiente de la economía.
Por eso, el desarrollo supeditado al crecimiento económico
independiente, llamado también economicismo, resulta ser una versión engañosa
del viejo refrán hoy por mí, mañana por ti.
En realidad, un mañana social, que incluya a todos los peruanos, es
un horizonte no previsto o negado por los poderes fácticos que auspician un modelo de vida orientado
a satisfacer las demandas de solo una parte pequeña de la población llamada
clase alta o sectores A, B y, por uso y abuso, solo como efecto colateral a las
llamadas clases media o C y baja o D, E.
A la clase media se le brinda la ilusión del exitismo y
meritocratismo de la movilidad social, con un menor costo, previa evaluación a
la que no se someten los evaluadores.
A la clase baja, se le muestra estadísticas que intentan demostrar la superación de la pobreza con un ingreso adicional de cien soles y, al
mismo tiempo, se informa al pais de lo riesgoso que sería para la caja fiscal el aumento del mal
llamado sueldo mínimo vital, porque no existe presupuesto para demasiados trabajadores
y, además, porque con tanto trabajador informal en el país, los trabajadores formales
son privilegiados.
Además afirman, que no es conveniente inflar el presupuesto de los
programas sociales, poniendo como excusa el asistencialismo y el populismo
indeseables que forma parte de la práctica de los partidos tradicionales, aun
cuando el estímulo a las inversiones que propician tiene grandes dosis de regalismo, en un país de forados del
tesoro público y de aumentos de sueldos a la burocracia dorada.
Con este
discurso se deja libre al mercado, sin mayores regulaciones o controles, en la
búsqueda de consumidores compulsivos y, de otro lado, se deja presa a la
inclusión social, e implícitamente al desarrollo social, mediante regulaciones
basadas en prioridades y focalizaciones excluyentes.
Es que se
tiene mayor preocupación por instalar los candados del statu quo y, a
regañadientes, atender a puchos las débiles demandas de la población, desde un
aparato de estado cautivo, centralista y patriarcal.
Por
eso se discute muy poco sobre el plan de conversión productiva. ¿Para qué? Si
los suelos, bosques, mares y ríos permiten producciones abundantes y empleo,
sin necesidad de pensar en las ilusiones
de industrialización y producción de manufactura nacional como parte de la
construcción de un nuevo tejido de la economía, en el que participen
activamente los excluidos, desde lo local.
Igualmente sucede con
el incremento del presupuesto de la educación y de cómo invertir útilmente, sin
peculados y ampliaciones de las fronteras de la creciente privatización en
perjuicio de la educación pública y del derecho de todos a una educación de
calidad y no ser tratados como clientes.
Realidad educativa modificada
En
el escenario político descrito, el anunciado aumento del presupuesto del sector
educación, siendo importante, no es suficiente, más aun, cuando no es posible
asegurar el buen uso del dinero de todos -como suele decirse- porque tenemos,
según el ministro de economía, una carencia de gestión adecuada del aparato de
estado en todos sus niveles.
Es
cierto, el burocratismo generado por la naturaleza intrínseca del Estado,
resulta ser uno de los obstáculos que hace del discurso una promesa y de los
hechos una realidad modificada o
simulada mediante estadísticas que asumen lo que hace la burocracia como si fueran prácticas exitosas y, en consecuencia, se utiliza el dinero de todos en celebraciones del día del
logro.
Es
sabido que muchos pequeños grupos de interés propio viven de la administración
del Estado en una situación de comodidad, comprometidos con ellos mismos y, por
ello, solo se dedican a hacer cirugías estéticas menores a normas ancianas y a
utilizar técnicas importadas y de moda para mantenerse en los puestos, con
pegamento.
A
esto se suma la existencia de grupos corruptos, integrados por personas de alta escolaridad, que pasan por todos
los gobiernos burlando fácilmente todas las barreras de control con estándares internacionales.[2]
En
estas condiciones los planteamientos curriculares del siglo pasado, hasta el momento,
no logran ser regenerados en beneficio de los estudiantes y del país debido a
la intención, siempre presente, de introducir nombres nuevos en el hecho
educativo sin cambiar la esencia de la cultura escolar predominante.
En
el caso de la Educación Básica Alternativa la realidad es modificada por una oferta que no responde a la demanda
al tratar impertinentemente a estudiantes, que en la vida cotidiana trabajan y
tienen responsabilidades familiares y comunitarias, como si fueran niños EBR.
Al
confundir a la EBA como EBR la intención es remediar
el atraso escolar y, absurdamente en la práctica, al tratar de recuperar el
tiempo perdido, se tiene como punto de partida de la acción educativa al pesado
y complicado currículo nacional –DCBN- y como punto de llegada el rendimiento
individual en la asimilación de los contenidos disciplinares del currículo,
contradiciendo muchos de los planteamientos de la “Otra Educación, Marco
curricular de la construcción de la EBA”, introducidos solo en algunos aspectos
de forma deficiente y de modo desarticulado.
El
proceso pedagógico representa una oferta educativa pobre para estudiantes de
sectores populares, porque se insiste en una educación básica como si tratara
de estudiantes de la EBR, sin tener en cuenta el bagaje de experiencias, saberes y
múltiples roles de sus estudiantes en la vida cotidiana.
Al
respecto cabe recordar el papel fundamental que cumplieron los trabajadores de
la de la economía informal, en el período de la hiperinflación, cuando la
economía formal decayó al extremo que por sobrevivencia muchas empresas medianas
y pequeñas formales pusieron un pie en las calles para vender sus productos.[3]
En
función de esta concepción estándar de la educación básica, la EBA mantiene una
gradualidad cerrada y rígida porque responde a la lógica de los contenidos
disciplinares y hace del proceso pedagógico una simulada versión de la primaria
y secundaria, dirigida fundamentalmente, a la educación superior, sin entradas
y salidas abiertas y flexibles adecuadas a las característica de los
estudiantes de la EBA.
El
currículo tiene un número elefantiásico de 819 competencias, denominadas
aprendizajes a lograr, sin contar las que corresponden a la formación técnica,
a ofrecer por pocos CEBA, teniendo en cuenta el listado de competencias
establecidas en el Catálogo Nacional de Títulos y Certificaciones.
Esta
fantástica brecha curricular frente a la demanda educativa genera otras brechas
como la que existe entre la enseñanza asistencialista predominante y el
aprendizaje pasivo de conocimientos y no de competencias; así como, entre la
teoría y la práctica, entre los conocimientos formales y los conocimientos de
la vida cotidiana, etcétera.
La
relación docente-alumnos es en gran parte de carácter presencial, en aulas
donde priman los dictados de clases generadas por las costumbres y normas
anuales cuyo corazón es un cuadro de horas de áreas curriculares independientes
y desalineadas del mundo real, que fomenta un proceso pedagógico basado en el
trabajo individual de docentes para el trabajo individual de los estudiantes.
En
el mundo de las fantasías las normas actuales prevén tres formas de
programación, una de las cuales aparentemente tiene como punto de partida
temático la realidad de los estudiantes y, las otras dos, al currículo; sin
embargo, las tres formas de programación en esencia son las mismas, basadas en
el asistencialismo pedagógico de un currículo donador que mantiene a los
estudiantes en una realidad modificada, fuera
de sus vidas.
El
rígido pensamiento de escuela nocturna tradicional, en el marco del actual
intento del MINEDU por realizar cambios curriculares, se mantiene en la
concepción de los materiales educativos, “elaborados” recientemente para su
distribución nacional, a partir de una llamada “actualización” de los materiales
educativos del PAEBA, que fue una fugaz experiencia perdida, en convenio con el
gobierno español, realizada en algunos focos pequeños de Lima, hace una década.
El
Programa Nacional de Alfabetización, luego del criticado periodo del PRONAMA,
fue convertido en un programa regional dirigido al VRAEM y, actualmente está
suspendido, por lo que la gestión actual tendrá que dar explicaciones.
De
este modo, las grandes brechas sociales se expresan también en brechas
educativas en una modalidad educativa que hasta ahora no despega porque, entre
otras razones, su estructura y funcionamiento mantiene y reproduce el centralismo
atávico colonial y el verticalismo, propios de un burocratismo alejado de la
realidad, que no cumple con la ley de educación vigente que establece la
autonomía de los CEBA, así como de todas las instituciones educativas.
El
funcionamiento basado en una práctica de gestión contraria al diálogo, de no construcción
de consenso, de no participación en las decisiones ha creado brechas entre la
DIGEBA y los CEBA, entre los sueldos de los funcionarios y los docentes, entre 100
autoridades-especialistas nacionales y más de 200 mil directores, educadores y
estudiantes locales.
Toda
esta realidad modificada por sus
características absurdas propias del poder existente se ha implementado por la
falta de resistencia organizada de gran parte de los educadores de la EBA, aun
cuando un buen porcentaje de ellos bregan por hacer de su trabajo un quehacer
digno para ellos y los estudiantes.
Lo
que corresponde en estas situaciones es realizar un proceso de regeneración de estas realidades desde
el corazón de los CEBA, implementando un proceso pedagógico reivindicatorio, de
naturaleza liberadora y con visión de futuro que dé respuesta a lo absurdo y
fantástico de la realidad modificada.
MM, 3 agosto 2014
[2] “Un 60 % de los casos
que debe afrontar el Estado por delitos de corrupción están relacionados a uso
de dinero público por parte de funcionarios que, estando encargados de
administrarlos, se apropian de ellos o los desvían a terceros; y, a la
disposición de dinero público para la adquisición de bienes o servicios que,
por parte de funcionarios encargados de ellos, conciertan previamente con
determinado proveedor”. Publicado en el artículo El Espiral de la Corrupción en
el Perú, de Julio Arvizu, en Argumentos, Revista de análisis y crítica del
Instituto de Estudios Peruanos, IEP.
[3] En El otro
sendero, de Hernando de Soto y otros se hace referencia es este
fenómeno social del último gobierno del siglo pasado.
1 comentario:
Un conocimiento con sentido implica reconocerlo en el entorno inmediato, vivirlo como una experiencia significativa, natural y concreta, de modo tal que permita al educando, conocer su mundo y disfrutarlo a través de todo el proceso pedagógico en las diferentes áreas curriculares. Considero realizar cambios necesarios para desarrollar el currículo aplicado a la vida diaria en EBR y por que no en EBA, mediante creativas, entretenidas y vibrantes actividades.
Para lograrlo se requiere educadores formados en esa linea, es decir, comprometidos en su labor educativa-formadora. con una fuerte dosis de creatividad e innovación y así poder desarrollar un trabajo pedagógico de avanzada.
Prof. Carlos Yaya Sánchez.
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