Pequeño
relato de aprendizaje en casa
Relato
de una experiencia de aprendizaje
Mi
querido amigo Felipe es un excelente mecánico autodidacta y aprendiz de la vida.
Tiene la habilidad de “conectar” lo que está “desconectado”, sobre todo las
historias y quehaceres de los integrantes de su familia, amigos, compañeros de
trabajo y sus relaciones sociales que tiene como ciudadano.
Hace
días, en un encuentro virtual previsto, me contó que deseaba superar algunos
problemas con la comida que consumen en su casa, sobre todo ahora con la
pandemia y con la necesidad de cuidar la salud en todos los aspectos.
Con
Etelvina, su esposa, maduraron la idea de cambiar sus costumbres culinarias, pero
manteniendo las comidas e ingredientes de sus tradiciones que conocen por sus beneficios y, dejando de lado lo que no son útiles
en la mejora de una dieta saludable.
En un primer momento, pensaron seguir el mismo proceso que utilizaron cuando,
animados por la abundante información del uso de madera reciclada, hicieron su
proyecto de sillón con pallets, La ruta de aprendizaje tuvo la siguiente
secuencia: Planificación, organización,
ejecución y evaluación de las actividades a realizar.
En
función del qué y para qué deseaban
cambios en la comida familiar, siguieron tomando decisiones de cómo,
cuándo, quienes y con cuanto comprar para preparar y consumir sus
alimentos; que información conseguir en conversación con algunos familiares y
amigos de reconocidas habilidades culinarias, o indagar en google, textos y otras fuentes de datos sobre comida
saludable.
En
este ejercicio del hacer sentipensando se dieron cuenta que a). Deberían aprender
nuevos saberes de las ciencias y humanidades necesarios para aplicarlos en el proyecto,
porque los saberes propios pueden no ser suficientes para cambiar las
costumbres, sobre todo considerando que b). El aprendizaje situado en vivencias
concretas los llevaría a vincular la comida de casa con la salud y con otros
aspectos de la vida familiar, laboral y comunitaria, relacionados con la historia
del tema de estudio y la dinámica económica, política y social, en suma
cultural, tanto del país como del mundo.
Así
mismo, incluyendo a sus hijos, organizaron su tiempo, los roles que cada uno
tomaría en el empeño de preparar, consumir, limpiar y ordenar el menaje, además
de evaluar cómo les ha ido y definir qué nuevos cambios podrán implementar
luego.
En un segundo momento, en su afán de indagar el cómo seguir
con el proceso y por iniciativa de
Felipe dialogamos sobre lo ya planificado y de cómo se podría ejecutar las actividades previstas.
Teniendo en cuenta la
secuencia de las actividades y las relaciones sistémicas de cada actividad con
las otras, conversamos la posibilidad de establecer una ruta o trayectoria de ejecución en la que, primero deberían reflexionar
sobre todo lo que saben para realizar cada actividad y, sobre esa revisión de
lo que saben, puedan identificar los problemas a resolver, los recursos que
tienen a la mano para usar y lo que deben aprender para ampliar su capacidad de
resolución de los problemas identificados, que se convierten en motivos de
estudio y que demandan la selección de los contenidos para los nuevos
aprendizajes que requieren.
Así
fueron incluyendo, iniciativas de aprendizajes articulados por su significación
y pertinencia, usando contenidos interdisciplinarios con información nueva para
producir nuevos conocimientos, actitudes y capacidades.
Ahora
se encuentran avanzando la ejecución de su proyecto, así como evaluando y
retroalimentando el aprendizaje vivenciado, de modo permanente.
Algunas
implicancias de la experiencia de aprendizaje
Con sentido claro, preciso y conciso, es
decir, con la finalidad de transformar alguna
condición de vida para para alcanzar múltiples propósitos orientados al cambio
cultural e ingresar de lleno al campo de desarrollo de las personas, a partir
del consumo de comida saludable
Una experiencia de aprendizaje no formal, como algo mejor a la práctica común del
aprendizaje informal que vivenciaban en su casa. Pensaron en darle sentido
transformador a lo que quieren hacer y se vieron exigidos a configurar un
proceso consciente, focalizado, organizado y auto regulado, pero manteniendo las
principales características del inmenso bagaje del aprendizaje informal: Cada
quien aprende con su propio estilo y ritmo,
con soltura de huesos y libertades, sobre la base de la capacidad innata
y del aprendizaje adquirido durante su vida para interpretar y reinterpretar
nuestra realidad, con la suficiente autonomía y sin necesidad de una
organización del hecho educativo, que no se ve como tal, sino como quehaceres
habituales
Dicho
modo no formal, en referencia a las características de educación formal en las
escuelas, también organizó su proceso pedagógico incluyendo información o
contenidos referidos a la gestión autónoma del proceso e información y
contenidos seleccionados de las ciencias y humanidades a tratar de manera
globalizada e interdisciplinaria, como fuentes en la producción global de
nuevos conocimientos, capacidades y actitudes, desde el aprender haciendo.
En
esta condición, el relato constituye una pequeña expresión de un aprendizaje con
sentido y metodología significativos y pertinentes en la construcción de un
futuro mejor, que va más allá de la lucha por la sobrevivencia de peruanos
ubicados en la otra orilla del río de la desigualdad social y del desapego de identidad
cultural favorecido por aprendizajes academicistas y racionalistas sesgados,
así como por el bajo nivel de participación social de los que aprenden
formalmente en procesos recortados y de bajo nivel de contextualización.
Que revalora
al proceso pedagógico
El proceso pedagógico, con sus
componentes de planificación, organización, ejecución y evaluación, además de
ser completo, tiene como característica fundamental el ser lineal y, al mismo
tiempo, circular u holístico. Por ejemplo, la evaluación que es el final de un
proceso lineal, retroalimenta la continuidad del proceso con las “lecciones
aprendidas” asumidas por la nueva planificación, convirtiendo la ruta en un
círculo y en una historia de aprendizaje continuo
Es
un proceso auto regulado por la participación de los sujetos de aprendizaje;
sin dejar de ser abierto, flexible y dinámico, en el cual la indagación se
realiza en cada experiencia concreta, de cara a la realidad de los mismos
sujetos que actúan frente a realidades conocidas y genuinas.
El
ejercicio de participación aumenta su condición de sujetos en la medida que
deciden con autonomía la trayectoria del aprendizaje, el qué y cómo aprender, el
cómo organizarse en roles, tiempos y usos de recursos que tienen a la mano; la ejecución
de actividades de aprendizaje vivenciando la ruta de abastecimiento,
preparación y consumo de comidas previstas por ellos mismos; y, en la
evaluación y retroalimentación del proceso y los resultados a lograr.
De
este modo, se asegura que el fortalecimiento de capacidades, habilidades y
actitudes del aprender vivenciando lo cotidiano regenere las creencias,
costumbres, formas de pensar, de hacer, de relacionarse con otros.
Estas
múltiples implicancias sistémicas, en armonía con el enfoque de aprendizaje de
competencias, significa que los sujetos que aprenden realizan gradualmente
pequeñas transformaciones de la vida cotidiana, en un proceso que le da raíz y
sustento a todo proceso de desarrollo humano y de la cultura propia, con una
mirada alejada del asistencialismo o paternalismo pedagógico predominante e invasivo.
Hacia una posibilidad abierta de movilización social
por el aprendizaje, desde abajo.
La
experiencia viene realizándose en el espacio familiar, pero debemos considerar
que este espacio no se encuentra aislado, sino que junto a otros pertenece y comparte un territorio con bagaje
cultural propio y, por ese sentido de pertenencia, forma parte de innumerables
experiencias de aprendizaje generadas en todos los espacios de la vida
cotidiana, involucrando a la población del lugar.
Desde
este punto de vista, con la fuerza de la experiencia narrada y de otras
similares es posible imaginarse la construcción de comunidades de aprendizaje participativo
y contextualizado, con base sólida y auto-convencimiento de diversos grupos
sociales, facilitados por las TIC.
Lo
que no debemos dejar de tener en cuenta es que la vivenciación del aprendizaje
en los diversos escenarios de vida cotidiana implica movilización y desarrollo
de todas las facultades humanas que llevan a empoderar al sujeto que aprende
socialmente. Cosas simples sumamente importantes en una educación para la vida,
desde la vida misma.
Con mirada más amplia e inclusiva del MINEDU
En
ese esfuerzo deberían estar comprendidas las escuelas que, en la actualidad y obligados por las
circunstancias, están configurando sus servicios educativos semipresenciales
como formas de aprendizajes más abiertos a la vida, en el marco de la
construcción de una “nueva normalidad”
Debemos
recordar también que el MINEDU tiene sus propias experiencias de educación no
formal en los mejores momentos de la Educación comunitaria, la Alfabetización
de Jóvenes y Adultos y las experiencias iniciadas por la Educación Básica
Alternativa desde el 2012, teniendo en cuenta aprendizajes desde las situaciones de vida y complementadas por el
conocimiento científico y humanístico adecuados a los proyectos de
transformación de la cultura, lamentablemente, en medio de resistencias
burocráticas y retrocesos.
Este
es un proceso de aprendizaje que el MINEDU debe reconocer, si mira hacia
adentro y hacia abajo, en una perspectiva de regenerar las formas de atención,
sobre la base de la experiencia no formal que está más cerca de la construcción
de la “nueva normalidad” y que también podría derivar en una “nueva modernidad”
que ejercite la diversidad cultural y el desarrollo ciudadano, con identidad
propia, participación y decisiones efectivas, como una manifestación de las riquezas
producidas por el desarrollo humano situado en el lugar de pertenencia.
Manuel Medardo Martínez
Mendoza
Pachacámac, Julio 2020
Imágenes
Pinterest: Learninglegandario.com

No hay comentarios:
Publicar un comentario