9 de agosto de 2020

Caminos nuevos para el aprendizaje

 Caminos nuevos para el Aprendizaje 

 Nos cae a pelo la famosa frase de José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no salvo a ella no me salvo yo”. La frase de Ortega, hablando de sí mismo, hace referencia a la influencia que recibe del contexto, pero también con ella se puede aludir, por ejemplo, a la dimensión social de la educación en la actual circunstancia de crisis sanitaria en el Perú y el Mundo.  

El año lectivo 2020, efectivamente, es producto de las circunstancias. En nuestro país, la educación presencial tuvo que suspenderse y reemplazarse, de manera exclusiva y con grandes limitaciones, por la educación a distancia, con el uso de medios de comunicación social y las tecnologías de la información y comunicación -TIC.

Sin embargo, a mediados de año, la obligada puesta en marcha de la educación a distancia, mantiene su alejamiento del contexto de vida de los estudiantes, con excepción de los aspectos referidos a la pandemia, porque se aplica la enseñanza y aprendizaje tradicional; perdiendo la oportunidad de aprovechar mejor la presencia masiva de los recursos tecnológicos innovadores, en el escenario de la educación.

¿Mantener la carreta delante de los caballos?

Hasta ahora priman los contenidos de enseñanza de los docentes y su dependiente metodología para la recepción de los estudiantes. Esa es condición de desigualdad dentro del proceso pedagógico y de la escuela, que no podemos dejar de criticar porque menoscaba la condición de los estudiantes como sujetos de aprendizaje y, al mismo tiempo, el valor epistemológico de la construcción de conocimientos, derivado de dicha desigualdad.

Así tenemos un qué aprender descontextualizado y asistencialista con su correspondiente cómo aprender, receptivo, al extremo de tener algunas instituciones educativas privadas y costosas, que en su interés de equiparar en tiempo del servicio educativo a distancia con el presencial, realizan una jornada diaria de enseñanza desde las 09.00 am hasta las 03.00 pm, como en sus locales escolares. En estos casos, de rígida continuidad de las tradiciones escolares, se postergan los cambios creyendo que con solo contar con la tecnología se está construyendo una “nueva normalidad”.

Sin embargo, por si mismas, las TIC no determinan una deseada “nueva normalidad”. La metodología de “tiza y pizarra” es una práctica que requiere regeneración, con participación efectiva de los estudiantes en el acto de aprender.

El camino principal del aprendizaje cautivo ha cumplido su tiempo, más allá de lo necesario, y es cada vez menos transitable por una vieja carreta, con una malla repleta de contenidos disciplinares ensimismados, puesta delante de los caballos.

Mantener la carreta  de contenidos, referidos exclusivamente a las materias disciplinares de carácter cognitivo en primer plano y desde el primer momento,  es como diría Freyre: alimentar una educación bancaria.

Los contenidos, generalmente abstractos y desubicados frente a contextos específicos, son depositados principalmente en la memoria, aunque no estén conectados con la dinámica de vida de los estudiantes y sean entregados  en dosis separadas, porfiando por una independencia disciplinar que no existe.

De mantenerse las mismas características pedagógicas seguiremos generando el exitismo individualista, las rivalidades entre diferentes, el aprendizaje descontextualizado, no integral debido al tratamiento desarticulado de los contenidos de aprendizaje y, por supuesto, el enfoque de aprendizaje por competencias seguirá siendo una planta sin raíces.

Debemos mirarnos en el espejo del informe PISA y avanzar construyendo un nuevo camino metodológico y de relaciones democráticas, en la práctica.

Poner los caballos delante de la carreta, en caminos nuevos

No sabemos cuándo se retornará a las aulas, ni tampoco si el retorno traerá cambios definitivos en la forma de aprender y enseñar. Tampoco sabemos si el MINEDU, en su calidad de institución rectora del sistema educativo formal promoverá la construcción colectiva de un nuevo camino de aprendizaje, considerando que es imprescindible revalorar los roles de estudiantes y docentes en beneficio de la calidad educativa para todos los peruanos.

Lo que sabemos es que una parte de docentes creativos han tomado la iniciativa de impulsar alternativas con diversas innovaciones dirigidas a mejorar la calidad educativa de la enseñanza-aprendizaje acostumbrada o, más allá, experimentando innovaciones que alteren significativamente la relación enseñanza-aprendizaje y, con ello, la relación de los docentes con los estudiantes y de estos con el entorno propio.

En algunos casos, estudiantes y padres vienen involucrándose poco a poco en la experiencia en marcha. Ahora, con sosiego y pasado el momento de cajas destempladas, se van acomodando a las nuevas situaciones de aprendizaje, en la medida que por el distanciamiento social durante la pandemia van aprendiendo a decidir, actuar y evaluar en un proceso pedagógico en el que  la mágica hora lectiva, ese pedacito de pastel de la rígida malla curricular ha pasado a ser reemplazada por apenas 40 minutos del zoom a los que se suman los momentos gestionados por los estudiantes con libertad y autonomía en la realización de las actividades de aprendizaje de su proyecto de vida.

Mientras dure la tensión entre lo nuevo y lo viejo, estaremos en un dilema que también es compartido en otros países, por ejemplo, en México, donde el educador mexicano, Manuel Gil Antón, en un contexto similar  al nuestro opina en contra de que los estudiantes reciban pasivamente  información de una pantalla y hagan tareas como en las escuelas. En una reciente entrevista Gil señaló rotundamente que “no estamos en condiciones de que sigan los cursos escolares como estaban planeados, tenemos que adaptarnos y adaptar el vínculo entre maestros y alumnos y luego cambiar los contenidos”, proponiendo que el gobierno escuche a los maestros más innovadores.

Un deseable camino nuevo es el que podría invertir las prioridades otorgando a una regenerada metodología la capacidad de reconocer el valor humano de los estudiantes y su real condición de sujeto de aprendizaje en un proceso pedagógico que, a su vez, se materialice como proyectos de vida frente a situaciones diversas vivenciadas por ellos. 

En dicha perspectiva el proceso pedagógico deberá ser asumido en toda su complejidad e  integralidad, modificando las relaciones de poder escolar, para involucrar a los estudiantes en la gestión, desde la participación y toma de decisiones en la planificación, organización, ejecución y evaluación de las actividades de aprendizaje.

En un primer momento, los contenidos utilizados por un nuevo camino metodológico deberán ser los saberes propios, producidos en la experiencia vital,  en una dinámica cultural propia  y, en un segundo momento, los contenidos deberán ser las materias disciplinares y otros, tratados globalmente en función de la necesidad de resolver los problemas de los objetos de estudio, que en este caso dejan de ser temas que se miran el ombligo, para tomar la forma de experiencias vitales con raigambre cultural propia en diálogo con otras culturas.

Con lo dicho, la propuesta no descarta los contenidos de las materias disciplinares del currículo. Al contrario, se atiende la necesidad de otorgarle mayor importancia epistemológica considerando que los estudiantes en vez de “apropiarse” de informaciones, los hagan suyos produciendo conocimientos situados en su realidad, en respuestas a sus propias demandas de transformación de sus condiciones de vida con mayor identidad, autoestima y autonomía.

La metodología tiene que disponer de creciente valor científico, pero tratando a los objetos de estudio con la misma naturalidad y complejidad de la vida. Es hora de pensar el aprendizaje desde la dinámica de vida que nos envuelve. Este es el fundamento del aprendizaje situado en la vida, en un camino que nace abajo, en el contexto más cercano, y dentro, desde los saberes de los estudiantes. Allí está el núcleo de una epistemología de construcción social, de reflexión para la producción de conocimientos propios y de aplicación significativa y pertinente, que no se agota en lo individual.

Por tanto, centrar la práctica del aprendizaje en la metodología, es valorar los saberes, los estilos y ritmos de aprendizaje de los estudiantes más que la forma actual de tratamiento de los  contenidos rígidos por ensimismamiento.

En nuevas condiciones se tiende un camino de “aprender a aprender haciendo”. El aprendizaje dejará de ser receptivo y asumirá su condición de ser constructivo, en una praxis que combine el ser estudiante, con el ser ciudadano, en ambos casos con visión de futuro, de una modernidad intercultural desde la cultura propia.

Claro está que en ese camino el estilo con que aprenden los estudiantes es diverso, cada uno poniendo sobre la mesa su forma de acercarse a la realidad, investigarla y de compartir el proceso de una puesta en común para indagar, interpretar, organizar y reflexionar la información y convertirla en conocimiento, actitudes y procedimientos que responden, de modo creciente a un mayor rigor en la formalización del aprendizaje en campo de las ciencias y humanidades, asumidos en toda su dimensión histórica y territorial, enriqueciendo la relación con otros, con la naturaleza y con las cosas.

Las rutas y opciones pueden ser variadas, no existe una sola, porque tiene que adecuarse a la realidad de cada situación de vida en particular,

El buen uso de medios de comunicación social y de Tecnologías de la Información y de la Comunicación –TIC, con los caballos delante de la carreta en las actuales circunstancias  de nuestro sistema educativo,  es por lo visto, una nueva y masiva oportunidad que debemos tener en cuenta para utilizarlos como instrumento de construcción de nuevos vínculos sociales en un proceso pedagógico que no podemos mezquinar, como lo hacen algunas voces refiriéndose a que hemos perdido el año escolar y otras banalidades.

Después de la pandemia correspondería iniciar un camino de educación semipresencial, en múltiples espacios de aprendizaje, resolviendo problemas-desafíos de la vida, con la participación directa y efectiva de los estudiantes, y la continua asistencia de sus docentes.

 

Manuel Martínez Mendoza

Pachacámac, 9 Agosto 2020

 

Imagen Google: Carro Sumerio de Batalla, 2,500 años AC, foto: Dominio Público

 

 

 

No hay comentarios: