Pocos
personajes visibles, opinan que actualmente la Educación de Adultos es
invisible a
pesar de ser parte de la púber, pero también, invisible Educación
Básica Alternativa -EBA-.
| LA INVISIBLE |
Creo
que nos les falta razón. Por experiencia propia he comprobado que los vecinos
de distintas ciudades grandes del país no
tienen idea de la existencia de los CEBA y, por si acaso, me estoy
refiriendo a las instituciones
educativas de la EBA. Es más, por ejemplo, para el Proyecto Educativo Nacional –PEN- no existe la EBA.
Sin
embargo, debemos considerar que lo no visible de esta nueva modalidad educativa,
con menos de 10 años de sobrevivencia, recoge la herencia de su progenitora, la
siempre ignorada o, mejor dicho, desdeñada educación de adultos.
Un
legado es su falta de identidad propia. En su versión escolarizada cuenta con
características pedagógicas e institucionales que más parecen una versión
disminuida de la educación básica regular.
Otro
legado es su aislamiento, incluso respecto a las versiones comunitarias de
educación de adultos impulsadas, con distinta “suerte”, por miles de educadores
pertenecientes a organizaciones de la sociedad civil.
El
mes pasado me contaba el educador Sigfredo Chiroque que, en la investigación
que viene realizando en la región ICA, CEBA por CEBA, uno de sus hallazgos es
que los estudiantes adultos de 25 años a más representan solo el 4% de una también baja cobertura escolar.
La diferencia está cubierta por niños y jóvenes.
Creo
que esta situación es el resultado, principalmente, de la suma de varios factores:
una mirada sesgada, centralista y pedagógicamente asistencialista
y tradicional de la educación de adultos, por parte de funcionarios de gobierno
encargados de su conducción; el poco o ningún interés por los varios millones de adultos peruanos empobrecidos
por un sistema social y educativo excluyente; y, lo que es peor, las políticas
nacionales que ignoran y desaprovechan las potencialidades de esta importante
población en el desarrollo nacional.
¿Para
qué preocuparse por adultos rezagados y empobrecidos, cuando es mejor ocuparse de
los futuros ciudadanos del Perú? Así parecen decir las orientaciones y rutinarios
diagnósticos positivistas, hechos sin proyección efectiva por una mirada que
tiene como atalaya a la escuela tradicional predominante.
¿Por
qué? Las creencias de políticos y técnicos tradicionales, en su deseo de estar al ritmo
de los tiempos, ponen en el corazón y en la razón la prevalencia de una modernidad
basada exclusivamente en el paternalismo del Estado y la deificación del libre
mercado.
Las
focalizaciones y prioridades pensadas para ampliar la cobertura progresivamente
y que en el año de la pera alcanzarán el 100% de cobertura, en particular de
los adultos, no consideran que una movilización por el aprendizaje es una movilización, principalmente, de
educadores y estudiantes de los CEBA. No es una movilización burocrática.
Este
absurdo de prioridades excluyentes niega todo tipo de proceso de inclusión
social y educativa que daría valor a los adultos, cuya lucha por la
sobrevivencia es una vitrina de potencialidades, más que de carencias. A propósito, los campesinos que no saben leer
y escribir ponen en evidencia sus potencialidades reales al haber cuidado por
siglos más de dos mil variedades de papas, contribuyendo así con la humanidad.
Tengamos
en cuenta que el sistema educativo es hemipléjico, que se mueve a
duras penas, animados por las modas del planeamiento estratégico, el currículo moderno
con el viejo dogma de asignaturas clásicas, los textos únicos, la medición en vez de la evaluación y los pepeerres (planificación por resultados) que afirman el
centralismo y con los cuales sus propulsores pretenden seguir bajo el mismo
cielo.
Es
cierto que la educación básica regular
debe exigir al sistema educativo que actúe para resolver los álgidos problemas
de calidad educativa que involucran a más del 90 % de de estudiantes del Perú.
Igualmente
hay que reclamar que el sistema educativo, como no debería ser de otra forma,
tenga un enfoque sistémico en su gestión que saque a la educación básica
alternativa de las penumbras.
La
visibilización de la EBA y su correspondiente potenciación, además de atender
adecuadamente a sus estudiantes adultos permitiría que sus hijos mejoren.
Pero,
al final de cuentas, así como la EBA es invisible posiblemente para muchos,
para otros es visible.
La
EBA es visible, por ejemplo, para los adultos comprometidos en su superación,
entre ellos, los que creen que el camino único es ir a la universidad o centros
de educación superior. También para los educadores que mantienen vivo el anhelo
por una institución educativa cuyo aprendizaje beneficie a sus estudiantes y,
al mismo tiempo, al país.
En
la otra orilla, es visible para los que creen que pueden hacer un buen negocio,
sobre todo en atención a los estudiantes que demandan una educación básica en
la que pueden obtener con facilidad sus certificados de estudios.
Es
visible para los que creen que el problema principal de la EBA es la falta de
financiamiento y que la manera de
hacerla visible es a través del “día del logro de la EBA, aunque este día se
convierta en un fracaso y en un gasto inútil.
Por
eso creo que la única manera de hacer visible a la EBA es construyendo, desde
el protagonismo de educadores y estudiantes,
un movimiento social, de renovación de la EBA, desde su condición de ser
una modalidad a la deriva.
3 comentarios:
Estimado Manuel Martínez Mendoza
He leído tu artículo y me ha parecido muy bueno por su análisis crítico de la situación de la EBA en nuestro país, y es cierto lo que planteas pues esa invisibilidad que rodea a la EBA por el desinterés y la pasividad de los de arriba como de los de abajo en el sector educación, me refiero a la burocracia y a los docentes, es que la población estudiantil para esta modalidad disminuye estrepitosamente en algunos lugares. Y hay que hacer algo.
Saludos
Efectivamente, la responsabilidad de lo que sucede en la EBA debe ser compartida arriba y abajo, sin perder de vista que se trata, principalmente, de algunos funcionarios que tienen años en el MED planteando lo mismo y de docentes conservadores que también existen en otras modalidades del sistema educativo. Si no fuera así, este blog no tendría sentido.
Transcribo el comentario que me enviara por correo el educador Tito Valerio Cabrera Huamán
“Estoy realmente de acuerdo con el contenido del artículo. No ven o no quieren ver a los CEBA aquellos que, teniendo responsabilidades nacionales, hacen poco o nada por mejorar las condiciones de atención. Por ejemplo, las Rutas del Aprendizaje, se han diseñado solo en EBR y, al no tener las propias, creo que algunos aspectos importantes de estas rutas podríamos tenerlas en cuenta.
Los órganos intermedios tampoco nos ven, porque jamás gestionan para que las instancias superiores nos implementen con materiales educativos, libros y otros, no tenemos nada en absoluto.
Parece que la burocracia quisiera hacernos ver ante la sociedad como los maestros que menos trabajamos, que no nos interesa la mejora de los aprendizajes, aún cuando debo reconocer que la función docente tiene que mejorar igual que en otras modalidades, pero lamentablemente no tenemos el apoyo necesario de los órganos superiores.
En estas condiciones indicadas, me pregunto, ¿Cómo es posible que la EBA celebre pomposamente en Lima el “Día del Logro” el 18 de abril cuando las clases se iniciaron el 11 de Marzo? Publicaron por medios digitales (internet, páginas web) como gran cosa. El día del logro debe ser el resultado de una gran cruzada por el mejoramiento de la calidad. Me refiero a logros alcanzados por los alumnos en sus actividades educativas, en cuanto a lectura, producción de textos, razonamiento matemático, elaboración de materiales educativos, etc. y otras acciones de innovación.
Así como usted dice, podemos hacer visible los CEBA, partiendo por una toma de conciencia, primero de los que estamos dentro de estas instituciones educativas. Debemos pensar que nuestra labor siempre es importante, que debemos trabajar con profesionalismo y no por cumplir, que tengamos en mente que el prestigio y ética profesional se gana con trabajo.
Quiero, al respecto, contarle una pequeña experiencia: El año 2006 ingresé por concurso como director del CEBA Humberto Luna de la provincia de Calca – Cusco, y en los tres primeros meses elaboré un proyecto dirigido a hacer crecer a los CEBA mediante acciones que obviamente nos hagan visible.
Se trataba de un “PRIMER CONGRESO REGIONAL DE LOS CEBA”, involucrando también a las instituciones políticas, educativas, sociales, locales regionales y, por supuesto, nacionales.
Por eso considero que ese movimiento social del que habla, se puede construir a partir de una difusión del sentido de los CEBA, de sus políticas y posibilidades. Considero que actividades como estas mueven a pensadores, expertos, educadores y personas que tienen realmente interés por mejorar la educación en todas sus dimensiones.
De un congreso, se pueden derivar conclusiones importantes, propuestas importantes, alternativas que iluminen el camino para evitar que la educación de adultos sea cubierta por el manto del olvido y marginación. Nosotros los maestros que nos mantenemos con dignidad y preocupación profesional debemos renovar nuestro compromiso.
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